31 diciembre, 2009

Feliz 2010


Jean-Martin Charcot y su elenco de histéricas
(entre las que servidora se incluye)
les desean
un Feliz 2010*



*En realidad no, pero siempre es adecuado seguir el decoro.

15 diciembre, 2009

Nadie sabe lo que puede un cuerpo

Es invierno, hace frío y estamos en crisis. Por si fuera poco, los bares insisten en cobrar las cañas a tres euros. Estoy segura que la Revolución Francesa empezó por menos, aunque ése hoy no es el tema. Ya que la climatología invita a no moverse mucho, logren un ejemplar de la antología de poesía femenina sobre el cuerpo que ha compilado mi Ángel de la Guarda. Róbenla, fotocópienla o vayan a leerla a una librería discretamente, a dos poemas diarios. No hace falta que repita a estas alturas mis obsesiones con el cuerpo: el que quiera saberlas, que lea el epílogo para curiosos, incluido al final del libro y erigido en auténtico cuerpo del delito.

Y sólo para abrir boca y sin ánimo de atentar contra los derechos de autor, me quedo con tres versos de María Eloy-García en los que afirma que "absurdo lo platónico / rechazado lo ideal / sólo me quedan los huesos / la calavera / ésa que asiente cuando parezco estar de acuerdo".

Dicho queda.

05 diciembre, 2009

Facebook, o el enésimo post sobre identidades virtuales

Creo recordar haber escrito sobre Facebook en algún tiempo lejano y remoto. Rebuscando en el archivo del blog, además de sufrir vegüenza por las tonterías escritas hace años y aprovechar para borrar esos posts que nunca debí haber publicado, he encontrado dos entradas que hacían referencia a ese invento de Satán que son las redes sociales. En la primera reniego de Facebook, después de afirmar hipócritamente que me acabo de crear una cuenta. En la segunda, meses después, hago referencia a las horas que me pasaba haciendo tests absurdos en el trabajo. No era pereza, era boicot al capitalismo. Si tuviera que seguir una línea progresiva, aunque no sabría decir hacia dónde progresa, hoy debería escribir una oda a Facebook. Pero para eso ya está el artículo que Maruja Torres publicó en el cada vez más cool e insoportable suplemento dominical de El País. Mis inquietudes van por otros derroteros, y surgen después de deterneme a pensar sobre el hecho de colgar quinientas fotos de mi viaje a México. ¿Cuál es camino que lleva de este acto, igual de anodino y aburrido que la muestra sistemática del álbum/video de boda que reinó en las décadas anteriores, a las teorizaciones sobre nuevas identidades digitales que llevan a cabo sesudos teóricos que no saben encender un proyector? La respuesta, a mi entender, es sencilla: lo sesudos teóricos no lo son tanto, porque no hay ningún camino a recorrer. Pero la tentación de llenarse la boca con términos como "cibercultura" y "virtualidad" a veces es difícil de evitar. Por ello y antes de exponer mi propia teoría, debo volver a acudir a las santas palabras de mi Guía Espiritual, que empezó escribiendo sobre blogs e identidades virtuales y acabó diciendo que eso ya lo hacían los decimonónicos, y que menos cuento. Y se quedó tan ancha. Por cosas así la declaré Guía Espiritual, y si el mundo académico todavía no la ha metido en una gruta a proferir oráculos es porque el universo nunca ha funcionado a derechas. Gamberrismos aparte, mi señora corruptora tiene mucha razón al afirmar que no hay que rasgarse las vestiduras con esto de las identidades virtuales. Las identidades, queridos, siempre han sido una cosa muy virtual, muy sujeta a la prótesis y a la tecnología, que no tiene por qué ser exclusivamente informática. Que se lo digan a mis queridas Isidora Rufete y Rosalía de Bringas, o a la Audrey Hepburn de Breakfast at Tiffany’s cuando dice lo de "I'm not Holly! I'm not Lula Mae either. I don't know who I am. I'm like Cat here. We're a couple of no-name slobs. We belong to nobody, and nobody belongs to us. We don't even belong to each other". Frase, que, por cierto, tiene encantada a mi hermana del alma, que la analiza divinamente en su blog no menos divino.
Y aquí es donde entra mi teoría, que nunca verá la luz académica. Personalmente, creo que estamos en una fase de transición en cuanto al uso de internet. Me explicaré: lo primero que hacía todo usuario de internet hace diez años al comprarse un ordenador y estrenar conexión de módem era meterse en un chat a mentir sobre su género y edad. Ese fue el momento de los sesudos teóricos para decir estupideces del tipo: "el cuerpo se disuelve en internet", "la identidad se torna maleable" o "cambia el concepto de sujeto". Error. La prueba está en que pocos años después en los chats sólo hay obsesos sexuales variopintos en potencia. A chatear al Messenger, con los conocidos habituales. Crearse personajes demasiado alejados se ha revelado como algo cansino, y por otro lado bastante aburrido. Mentir siempre ha requerido de un nivel de imaginación que sólo poseen los escritores y los psicópatas. En Facebook preferimos poner nuestro nombre, nuestras fotos de las vacaciones, una foto de perfil en la que se nos reconozca y tirando millas. Nos ha dado un ataque de panoptiquitis (Guía Espiritual dixit, again). De la ocultación total "que-nadie-sepa-que-soy-yo" a una exhibición igual de anodina que nuestras vidas. Facebook es peor que el realismo decimonónico, porque supone una distancia aparentemente menor entre la palabra, la imagen y su referente. Ni siquiera es hiperrealismo. Me atrevería a llamarlo costumbrismo, porque es igual de aburrido que los artículos de Mesonero Romanos. La identidad sigue siendo virtual e inestable pero no gracias a internet. De hecho, me temo que Facebook genera el efecto contrario: acá mi vida, acá mis amigos, acá mis fotos, acá mis intereses. Un panorama que pretende ser total y sintético de un sujeto. Quizá sí, que el realismo y Facebook tengan las mismas pretensiones ingenuas. Para que luego no digan que no lo habían inventado en el XIX.

Y de regalo, un gran video que lleva años circulando...

03 diciembre, 2009

Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

18 noviembre, 2009

Regresos



Ya regresé. En breve adopto de nuevo mi tono científico desapasionado, pero me dejan curarme primero de las nostalgias.

08 noviembre, 2009

La maleta - Ana Prada


Se asoma a su maleta pensativa
no sabe si habrá sitio para todo
ahí tiene que entrar toda su vida
pero ella aun no encuentra de qué modo

va plegando camisas y recuerdos
coloca entre los sueños sus zapatos
dobla el abrigo sobre los afectos
y no quiere que quepan los retratos

y el cielo está tan gris
y las palmeras tan derechas
tan derechas

que difícil va a ser la despedida
reconstruir a solas su maleta
tras este salto seguirá su vida
como le sigue el hilo a la cometa

repasa el equipaje como ausente
ya sabe que no habrá ninguna meta
que el pasado termina en el presente
y que el presente empieza en su maleta

y el cielo esta tan gris
y las palmeras tan derechas
tan derechas

se asoma a su maleta pensativa
no sabe si habrá sitio para todo

repasa el equipaje como ausente
ya sabe que no habrá ninguna meta
que el pasado termina en el presente
y que el presente empieza en su maleta

dejando fuera el mundo conocido
con gesto inexorable, con mano de firmeza

y el cielo esta tan gris
y las palmeras tan derechas
tan derechas


Las imágenes son del gran Chema Madoz. Pueden ver el poema interpretado por Ana Prada aquí.

05 noviembre, 2009

Mitomanías

México es una gran país para la mitomanía: desde que convirtieron a Frida Kahlo en una marca registrada una puede dar rienda suelta a todo tipo de arrebatos místicos en ese país. Y comprarse un posavasos con la pinturas de Diego Rivero y Frida Kahlo reproducidas cual moderna serigrafía warholiana. Importa poco si es un mural socialista o una imagen de la Virgen de Guadalupe, madre de América y equivalente icónico a Mickey Mouse en versión mexicana. Y aquí a servidora, como a Emma Bovary, le interesan sólo los sentidos en función de las formas. En realidad, las infinitas reproducciones de la Virgen de Guadalupe también son muy warholianas. La serigrafía no la inventó una persona, sino un mercado.

Obvio está en que luego cada cual se genera su propia constelación bizarra en la que Lupita convive sin conflictos al lado de Frida o Emilia Pardo Bazán. Dentro de esa genealogía personal que tiendo a construirme hay una figura que los conocedores de mis tendencias e intereses burgueses no se creerían a la primera: León Davidovich Bronstein, más conocido por León Trotsky. Todos tenemos un pasado revolucionario. O en mi caso unos padres de confusas tendencias socialistas y antisoviéticas. Para los legos en la materia diré que León Trotsky fue un comandante del ejército rojo durante la Revolución Rusa de 1917, sucesor inicial de Lenin a quien sus críticas hacia el régimen estalinista le valieron el exilio y posterior asesinato en México a manos de un sicario soviético (y catalán por más señas). En mi casa de Trotsky siempre se habló como un abuelo lejano, como ese personaje que mantuvo las raíces del socialismo sin venderse a la burocracia de la URRSS. Lo dicho, justo a la izquierda de la Virgen de Guadalupe.
La cuestión es que, obviamente, yo no podía irme de México sin darme un paseo por la casa museo en la que vivió el ruso: el lugar tiene esa mezcla de ironía, tragedia y genealogía personal en la que me siento tan cómoda. En primer lugar, cuando yo fui estaba desierto: apenas atendido por un matrimonio que no sabía muy bien que hacía yo allí, fue agradable pasear sola por la casa y tomar las fotos que se me antojaron, después de llevar dos semanas paseando por museos en los que prohibían flashes y era sistemáticamente perseguida por vigilantes aburridos y paranoicos. Como estaba sola casi sin darme cuenta terminé silbando la internacional mientras pasaba la mano por los agujeros de bala que había en la pared, fruto del primer atentado que sufrió la familia. Comandado, por cierto, por el pintor mexicano Diego Alfaro Siqueiros, que aquí ocupa el panteón nacional al lado de Diego Rivera. Insisto en el matiz de tragedia irónica: en ese atentado se metieron varios hombres en la casa armados hasta los dientes y empezaron a disparar a todo lo que se movía. Trostky y su mujer sobrevivieron situándose en el único ángulo de la habitación, entre la cama y la pared, al que no llegaban las balas. Apenas unos meses después, a Trostky lo asesina de forma chapucera un tipo que se había ganado la confianza de la familia, clavándole un piolet en la cabeza mientras le mostraba unos manuscritos en su estudio. Con el relato histórico detrás, toda la casa toma un aire de absurdo extraño: la casa de los guardas, las puertas blindadas, la torre de vigilancia, las ventanas tapiadas... y las cenizas de Trostky en un mausoleo en el jardín. El edificio es un monumento al pesimismo, de un desencanto que luego pillaría desprevenida a la izquierda tras la caída del muro de Berlín. Como si todo la casa estuviera gritando un idealismo enterrado, literalmente, allí mismo.


Disfrutando de la ausencia de vigilancia, me senté en el jardín, sorprendentemente bien cuidado, y me fumé un cigarro mientras contemplaba las ruinas de una juventud que no era la mía. No pude evitar la tentación de saludar a León Davidovich Bronstein de parte de mis padres.


Imágenes
Fig. 1: la puerta de la casa museo
Fig. 2: El mausoleo en el jardín de la casa, debajo del cual están las cenizas de León Trotsky y su mujer
Fig. 3: las puertas blindadas de la habitación de León Trotsky y los agujeros de bala en la pared
Fig. 4: placa del mausoleo

27 octubre, 2009

Diccionario de supervivencia mexicano


Tráfico: atasco

Señales de tráfico: sugerencias

Horario: cualquier hora del día

Taxista: secuestrador potencial

Autobús: camioneta que milagrosamente se mantiene en pie, también llamado "pesero", que funciona a través de una serie de leyes no escritas e imposibles de descifrar

Parada de autobús: cualquier lugar

Ahorita: véase "horario"

Tantito: mucho

Policía: véase "taxista" con derecho a soborno y más peligroso

Turista: euros/dólares andantes

Dueño de la calle: mafioso que te jode el coche si no le das una propina

Propina: estafa

Mordida: soborno, véase también "propina"

Virgen de Guadalupe: Dios, Jesucristo, Disneylandia católico, madre de América. No se debe nombrar con desprecio si uno no quiere convertirse en una diana con patas.

No pica apenas: tendrás el infierno ardiendo en tu boca

Luego: ahora (no confundir con "ahorita")

Cerca: 30 kilómetros o más

Ancestros prehispánicos: aborígenes de los que nadie desciende pero de los que todos los mexicanos con orígenes europeos se declaran descendientes. También denominados "aztecas".

Españoles: también llamados gachupines. Que tu abuelo sea de Cáceres es algo irrelevante para odiarlos porque "nos conquistaron". Véase también "ancestros prehispánicos"

Frida Kahlo: marca publicitarian de tequila, imagen de bolsos, pins, posavasos y todo el merchandising imaginable. Parece que en su día fue pintora.

20 octubre, 2009

El DF y la neurosis


Casi un año obsesionada con la histeria y las distintas enfermedades mentales que pueblan las intricadas mentes decimonónicas y yo sin darme cuenta que aquí al lado, en el mismo año 2009, tenía a unas cuantas horas de avión la ciudad más neurótica del mundo. Según la RAE, la neurosis es una enfermedad nerviosa caracterizada por la inestabilidad emocional. Multipliquen esto por diez y ahí les queda un retrato perfecto del DF. Mi estudio clínico, realizado exhaustivamente a lo largo de los cinco días que llevo aquí, revela unos síntomas inequívocos.
En primer lugar, conviene destacar la falta de neurosis de los defeños. Este hecho, que en principio conduciría a pensar en una hipótesis contraria a la que planteo, resulta especialmente chocante cuando veinte millones de habitantes se mueven con una calma proporcionalmente inversa a la cantidad de gente en la que se hallan inmersa. Caso práctico: domingo en el metro. Una inocente europea mexicanizada y una mexicana europeizada andan por sus pasillos con sensación de desconcierto. Algo falla y no sabemos el qué. De repente, iluminación: nosotras andamos al ritmo del metro barcelonés (que huele igual de mal que éste, por cierto), el resto caminan como si pasearan por los Campos Elíseos. Resultado: inicio del proceso de extrañamiento.
El segundo síntoma tiene relación directa con los tópicos que circulan sobre la inseguridad ciudadana. El extranjero recibe instrucciones básicas al llegar a la ciudad: guardar el dinero en los bolsillos, no bajar las ventanillas del coche, agarrar bien el bolso. Nada que no sirva también para el Raval de Barcelona a según qué horas. No obstante, como el extranjero llega con complejo de turista unido al complejo de culpabilidad española por la conquista de América, termina acentuando demasiado ciertas obsesiones que de no controlar, preferentemente con alcohol, pueden derivar en paranoia europea alucinatoria.
El tercer síntoma hace referencia a una climatología incomprensible incluso para los propios habitantes del DF. De nuevo remito a la falta de neurosis de los mismos: los naturales del lugar han optado por no intententar descifrar el clima y se limitan a soportarlo. El europeo, con los restos de su lógica de la razón heredadas de la Revolución Francesa, cree ingenuamente poder comprenderlo. El resultado es pasar un frío de muerte o un calor horrible o terminar cargando varias chaquetas "por si acaso". Todo eso en un mismo eje espacio-tiempo. A esta impredicibilidad se le suma la contaminación propia del lugar: no son nubes, es polución. Resultado: principio serio de histeria.
Cuarto síntoma (que no último). Éste es especialmente definitivo: la ciudad de DF literalmente se está hundiendo sobre el suelo fangoso que antes ocupaban los lagos de Tenochtitlán. Por decirlo de forma coloquial, se trata de una ciudad que se está yendo al carajo desde hace años. Eso altera las nociones básicas de perspectiva y ángulos rectos en algunas zonas. El visitante se da cuenta de que, de repente, la calle está torcida y los edificios también. El concepto de línea recta deviene una noción imaginaria y es necesario desarrollar otro sentido del espacio. Resultado: neurosis definitiva.
Y como a estas alturas ya no es cuestión avergonzarse de los delirios mentales de cada cual, hagamos gala de nuestras histerias recién adquiridas convirtiéndolas en himno de la mano de Liliana Felipe.


29 septiembre, 2009

La gran evasión

"Creo que el Principito aprovechó la migración de una bandada de pájaros silvestres para su evasión."

Le robo la frase a la srta. Tergiversanda y a Saint-Exupéry, con un matiz: deberíamos hablar de migración de pájaras, y ellas no tienen nada de silvetres, al contrario, están más que civilizadas. La evasión está planeada para la siguiente semana, momento en el que servidora se subirá a un avión y recorrerá 10.000 kilómetros para ir a un congreso a México a contarles las maravillas del cuerpo en la literatura española del siglo XIX. Obviamente, lo del congreso es una excusa que además me ilumina con un aura académica y pedante para ocultar los pedestres motivos que me llevan a cruzar un oceáno: beber tequila. Y visitar a las susodichas pájaras.
Y es que cuando una se ha pasado un año de máster rodeada de aztecas sin hígado y estudiando el siglo pasado, en la vida quedan muy pocas opciones. Y Huysmans se equivocó al afirmar que a veces hay que elegir entre la pistola y la cruz. En mi caso la culminación lógica era cruzar un oceáno o comprarme un corsé. Y siempre tengo tendencia a empezar por lo más difícil.
De momento, procuro retener lo aprendido en los últimos meses entre vapores alcohólicos en el bar de la estación y el Gato Negro. Sutiles expresiones como "no mames", "chinga su madre" o "pinche pendejo" que demuestran la riqueza cultural de un país con más insultos que el castizo castellano peninsular. De momento y a base de práctica casi forzosa durante este año, sé que los aztecas llaman "chelas" a la cerveza, por lo que, dominando esa palabra clave, vislumbro un horizonte alagüeño: congreso, alcohol, tacos, momias y gripe A. Todo con un punto de exotismo y la posibilidad de que te encañonen para quitarte la cartera en cualquier punto del DF. Según el Ministerio de Exteriores no hay ningún lugar seguro en todo México, afirmación que indigna al sector azteca de los Macumbos, asusta a mi madre y me hace plantear la posibilidad de tragarme el dinero y alojarlo en la seguridad de mi intestino delgado. No obstante, la chilanga con la que voy a pasar los próximos veinte días me asegura que en México las cosas están cambiando, que el otro día les paró un policía y no tuvo que sobornarlo. Y me lo dice desde la cama en la que ha pasado la última semana con gripe A. Me deja mucho más tranquila.
Histerias aparte, les dejo con un patrimonio nacional (que como todo icono mexicano en realidad nació en otro país). Me hacen el favor de brindar por Chavela Vargas, puesto que inexplicablemente la ley no obliga a ello.

30 agosto, 2009

Y en la medianoche del sexto día, ella dijo "ábrase la botella". Y así se hizo.

"Después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que puede ocurrir" (Oscar Wilde)

Llegó el día anunciado, la culminación de todo un año insistiendo que en el siglo XIX ya lo habían inventado todo, fiestas incluidas. Después de una semana de esfuerzo a la búsqueda infatigable del atuendo adecuado, de terminar metiendo el arroz en una picadora para hacer polvos y de enfrentarme por primera vez a un invento de Satanás como son los rizadores del pelo, saqué las mejores galas del armario y me propuse hacer la mejor performance decimonónica del siglo XXI. Ya que los asistentes a tan magno evento también están muy interesados en performatividades varias, debo decir que la etiqueta se siguió, en casi todos los casos, rigurosamente. Madame Vernona ejerció de anfitriona prostibularia envuelta en tules, perlas y plumas. Rosalía de Bringas se limitó a vestirse de ella misma. Y qué decir de Lady Bergman, reconvertida en un joven y atractivo dandy del siglo pasado. Claro que nada hubiera sido igual sin la llegada de nuestra Guía Espiritual, única dama en este mundo capaz de llevar guantes en agosto por puro decoro, que llevó a confirmar la idea de que este tipo de fiestas de guardar hay que hacerlas en invierno. La expectación se cernía en torno a una -aparentemente inofensiva- botella...

Como era de esperar, nada de lo que lleve la Guía Espiritual metido en su bolso puede ser inofensivo, y una botella de la mejor absenta del mercado es una de las armas más peligrosas que existen. Con una concentración digna del momento, nuestra querida corruptora procedió con los rituales pertinentes a iniciarnos en arte tan sutil como el de preparar una copa de absenta como manda la tradición. Aprovecho para pedir perdón a mi señora maestra por dejarle el quemador ennegrecido de azúcar chamuscada. El camino del discípulo siempre es arduo y complicado. Aunque reconozcamos que ese fuego tiene algo hipnótico que hace que se olvide que la jarra de agua que hay al lado sirve para algo.


A partir de aquí, logramos resucitar el exquisito cadáver de la señorita Ten Brinken, que cayó en la tentación de servirse una copa de tan espirituosa bebida. Y una segunda que servidora tuvo el honor de prepararle. Destapada la caja de Pandora (o en este caso botella de absenta), la cosa resulta algo confusa de explicar, porque de repente eran las 8 de la mañana y en la calle había luz. Podemos destacar que entre las 12 de la noche y las 8 de la mañana Lady Bergman Reconvertida en Atractivo Jovencito hizo méritos para ganar el título de prerrafaelita del grupo por su inevitable tendencia a quedarse dormida en fiestas de todo pelaje. Por su parte, el Macho Ibérico Alternativo demostró su hombría -puesta en duda después de ciertas fotos envuelto en boas de plumas- saliendo junto al Señor Alterno a la caza y captura de cerveza y tabaco, acto heroico que le valió una palmadita en la espalda por parte de Ten Brinken y servidora. Finalmente, debo añadir que la tormenta que cayó en algún momento de la noche era un prueba más de que ayer los dioses estaban de nuestra parte, afirmación que se corrobora con mi sorprendente ausencia de dolor de cabeza. No obstante, dado que la semana que termina ha sido turbulenta en lo que a eventos festivos se refiere, debo retirarme por el momento de tales excesos y volver a recogerme en una biblioteca a partir de mañana, no sin antes agradecer a todos los asistentes de la noche su decoro y buen hacer. Benditos sean.


29 agosto, 2009

Today is the day

Hoy sacamos nuestros tirabuzones del armario, orgullo decimonónico. Maquillaje, artificialidad y absenta a partir de las diez de la noche. Fiesta del XIX en casa de Madame Vernona.

14 agosto, 2009

Degas, Facebook y excusas variopintas para escribir una entrada

En los ratos muertos que paso boicoteando al capitalismo (véase post anterior) tengo tiempo de sobra ya no sólo para escribir ponencias, sino para pasar de ellas y dedicarme a mi otra pasión oculta: hacer tests en Facebook. Que como pasatiempo sea algo estúpido es algo innegable, pero nadie dijo que acabar con todo un sistema bancario desde una centralita de teléfonos fuese sencillo. La cuestión es que hoy he dado con un test que, rompiendo con la tónica general, no era vomitivo. La cosa iba sobre identificarse con una pintura del XIX (esta vez he tardado medio párrafo en mencionar el siècle, voy mejorando) y me ha salido el insigne Edgar Degas. Me encanta la frase de "ta situation d’exception n’échappe pas aux critiques, souvent déstabilisées par ton avant-gardisme", que resume mi último año peleándome con una crítica más galdosista que el propio Galdós, a los cuales se les erizan los pelos cuando oyen cualquier palabra que no sea la suya o la de sus aguerridos discípulos. El tema es que, junto los tests de Facebook, la historia del arte es algo que me apasiona en la misma medida que desconozco. Así que he empezado a husmear por Google a ver qué encontraba. Una cosa está clara: Degas pintó bailarinas.

Y luego pintó más bailarinas.

Y luego hizo una escultura de una bailarina, pero a esas alturas ya me había cansado de ellas. Harta de tutús y lánguidas danzantes, me he ido a la Wikipedia (quién diga que nunca la mira miente como un bellaco) a por más información, que, igual que con el comentario virgiliano de infausta memoria, me ha iluminado algo. Información esencial: Degas abandona los paisajes naturales y se centra en espacios artificiales y urbanos, algo que, de entrada, ya se gana mis simpatías. Luego he descubierto, corroborando mis tesis sobre la mirada fascinada de todos los artistas del XIX, que también pintaba desnudos.

Aich, el cuerpo, el cuerpo femenino está por todas partes en todos los discursos de todas las artes decimonónicas. Pero los desnudos femeninos también están muy manidos, y que Degas fuese un pervertido no lo diferencia mucho del resto de sus correligionarios/as. Finalmente, y aunque he tardado un buen rato, he descubierto por fin unas cuantas pinturas de esas que me inspiran ganas de atravesar el lienzo y sacar el corsé y el abanico que llevo dentro. Voilà...

Ahí estoy yo, harta de tanta pardala con tutú, reclinada en una silla de madera, abstraída en la lectura como toda decimonónica que se precie. Que los cuadros en los que aparecen lectoras me vuelven loca no es ninguna novedad. Que la novela del siglo está llena de lectoras voraces que se vuelven locas tampoco. Basta con verme a mí, aunque tenga la pretensión de llamar algún día a esa locura "tesis doctoral". Si Lombroso me pillara por banda me mandaba directa a La Salpetrière. Claro que, obviamente, servidora no sólo vive de literatura y bibliotecas. La vida de bar es inherente a todo estudiante de letras que aspire a ser investigador. Más que nada porque no caer en el alcoholismo es difícil, tal y como está el patio académico. Ahí la tienen, meditando sobre no se sabe qué, sin esperar nada, con una copa de absenta delante:

Es una de las imágenes más deprimentes que he visto nunca, por lo que me resulta bastante inquietante mi identificación con ella. De todas formas, lo de transmutación en bebedora de absenta todavía está en un proceso que no culminará hasta finales de este mes. No digo más, pero hay una fiesta nónica de por medio que va a poner al gremio de los Macumba Studies mucho peor que a la señorita de arriba. Sólo falta una imagen que complete el dúo bares-literatura: el tocador. Se preguntarán, los que estén acostumbrados a mi estampa, qué interés puedo tener yo en tan insigne mueble. Básicamente, que es el centro de operaciones de cualquier artificialización decimonónica que se precie, que sobre los espejos y las burguesas hay mucho que decir y que nada me embelesa más que una dama mirándose a sí misma tan embelesada como yo la miro a ella.

Ya si eso otro día les cuento porque me interesa tanto la estética material del cuerpo ajeno y tan poco la del mío propio. En realidad es una cuestión de pereza: la estetización del cuerpo requiere de un ascetismo y una disciplina que yo no tengo. Y el poco que me queda lo dedico a los bares y las bibliotecas. Quién tuviera un tocador y todo el ocio burgués del mundo. Entonces podría dedicarme a cultivarme como dios manda ante un espejo. Mientras tanto, solo puedo conformarme con soltarle al mundo esa maravillosa frase que dijo Degas en su momento: "Il vous faut une vie naturelle ; à moi la vie factice".

08 agosto, 2009

Matar al ángel

Y a pesar de ciertas sospechas que rondan entre ciertas decimonónicas contemporáneas, resumidas en grandes pensamientos como el de "esto con la calceta no pasaba" y "me dan ganas de aprender a hacer macramé", así como perversos deseos expresados en el núcleo de los Macumba Studies acerca de querer emular a Clarice Lispector con un marido diplomático, y aunque en el fondo Sinués y la Grassi tienen cierta gracia, derivada del mérito que supone defender a la mujer como madre y esposa mientras una es escritora y no ha tocado jamás una aguja de coser, conviene, no obstante, recordar de vez en cuando a los clásicos. Y en estas cuestiones nadie como Virginia Woolf, que, con el permiso de Nicole Kidman, supo matar al ángel del hogar de forma sublime. La cita me la ha proporcionada mi hermana del alma, que sabe mucho de ángeles sin alas. Para releer cuando sientan terribles deseos de convertirse en un ángel del hogar, algo demasiado habitual cuando una pulula por los márgenes de la jungla académica.

Y cuando empecé a escribir, topé con ella justo con las primeras palabras.
La sombra de sus alas tapaba la página, yo oía el crujido de sus faldas en mi cuarto...
E hizo ella el ademán de querer guiarme la pluma...
Me abalancé contra ella y la agarré por el cuello. Intente
con todas mis fuerzas matarla .
Murió de mala gana. Su naturaleza ficticia le ayudaba mucho.
Es mucho más difícil matar a un fantasma que a la realidad.

Virginia Woolf, "Profesiones para mujeres" (1931)

03 agosto, 2009

Boicoteando el capitalismo

Llega el mes de agosto, y mientras España entera corre a encandenarse al chiringuito más cercano a fin de salvarlos de la Ley de Costas yo, que siempre he sido muy dada a ir a contracorriente, me pongo a trabajar en una caja de ahorros. Con la que está cayendo ahí fuera, pensarán. Efectivamente, porque entre fusiones y crisis económicas ahora mismo soy la que está más tranquila dentro de este edificio: mientras yo sé que dentro de un mes volveré a estar en la calle, el resto de pringados que pululan por aquí sólo lo sospechan. Así que aquí me tienen: atendiendo a un teléfono desde las ocho de la mañana cual teleoperadora estilo años 20'. Al menos tiene una ventaja, y es que meterme en esta oficina del diablo me obliga a volver a procuparme por mi desharrapado aspecto, cuyo abandono estaba tomando tintes preocupantes durante las últimas semanas. La culpa la tiene la biblioteca, un lugar que nunca ha invitado al espectáculo, a pesar de mis secretos deseos de tener algún día una aventura entre las estanterías de literatura del siglo XIX. Así que al menos ahora vuelvo a estar bien vestida, peinada como Dios manda y sutilmente maquillada. Aunque el maquillaje que no pretende ser artificial es una burla a su propia esencia. Total, que con mi aspecto inmejorable me dedico a boicotear el capitalismo pasando siete horas diarias metida en Facebook y echándole vistazos a artículos en línea que tengo por leer. Piensen que, mientras les cobran comisiones por mantenimiento de cuenta, se han negado a arreglar el aire acondicionado del cubículo donde estoy metida porque consideran que me refresco suficiente con el de al lado. Y, a estas alturas, ya no es cosa de ponerme a quemar cajeros...

[Nota: resulta que al final sí que me han arreglado el aire acondicionado, aunque, como decimos por aquí, una flor no fa estiu, y, total, les siguen cobrando comisiones por respirar]

02 agosto, 2009

El paraíso de las damas

Los tales salones eran angostas celdas, que cerraban unas lunas esmeriladas, y a las que los hombres no podían pasar, ni siquiera los maridos, por un prurito de decencia de la dirección. Las dependientes entraban y salían con prisas, y, en cada ocasión, dejaban intuir, en el rápido vaivén de la puerta, visiones de mujeres en camisa y enaguas, con el cuello y los brazos al aire, unas gruesas, de carnes blancas, otras flacas, con piel de marfil antiguo. Una hilera de hombres, acomodados en sillas, esperaban con cara de aburrimiento. [...] Toda la ropa íntima de mujer, esas prendas interiores blancas que quedan ocultas a la vista, se mostraba a sus anchas en una serie de estancias consecutivas, repartidas por categorías en varios departamentos. Los corsés y los polisones estaban en un mostrador: corsés con costuras, corsés de talle bajo, corsés con refuerzo, y, sobre todo, corsés de seda blanca, con cuchillos de color, que se exponían aquel día de forma especial, un ejército de maniquíes sin piernas ni cabeza, una hilera de torsos, de pechos de muñeca que, aplastados bajo la seda, brindaban una mutilación turbadoramente lúbrica; y, junto a ellos, en otros soportes, los polisones de lustrina y crin añadían a aquellos palos de escoba unas posaderas enormes y turgentes que, vistas de perfil, eran de una caricaturesca falta de recato. Comenzaba luego una pícara siembra de prendas por las anchas galerías, como si un grupo de lindas jóvenes se hubiese ido desvistiendo, de departamento en departamento, hasta desnudar por completo el raso de la piel.

Emile Zola, Au bonheur des dames [1883]. Traducción al español de María Teresa Gallego y Amaya García. Barcelona: DEBOLS!LLO, 2009

Me he visto obligada, a riesgo de perecer bajo un ataque de histeria si no lo hacía, a colgar este fragmento de la novela de Zola, que me plantea ciertas reflexiones. La primera es que el naturalismo no es ni de lejos como me lo habían vendido, y que todo eso de la novela experimental y de retratar la realidad no funciona nunca, menos cuando la voz narrativa se pone caliente describiendo el departamento de lencería de unos grandes almacenes. Eso me lleva a pensar que, efectivamente, mi guía espiritual tiene toda la razón del universo (casi siempre la tiene) cuando dice que las definiciones habituales del naturalismo son una de las mayores manipulaciones que ha llevado a cabo la historia de la literatura. En segundo lugar, el texto demuestra que un cuerpo sin artificialidad no es un cuerpo, es un filete. El erotismo termina centrado en la prótesis, confirmando mi teoría de que en el siglo XIX eran todos una panda de fetichistas depravados. Finalmente, sólo debo añadir que esto es una de las grandes explicaciones sobre por qué últimamente tengo tantas ganas de revolcarme entre montañas de seda y comprarme corsés compulsivamente. Aviso para navegantes: las estupideces que venden en tiendas de ropa interior y sex shops anodinos no son corsés: no ahogan, no aprietan, no provocan abortos y no generan un cuerpo decimonónico como dios manda. Hasta la Wikipedia lo dice. Por ello, no permitiré que se cometa tamaña ignominia contra prenda tan sutil. Quedan avisados.

14 julio, 2009

Femitic: concurso de vídeos hechos por mujeres



Las compañeras de Dones en Xarxa me piden que promocione el Femitic, un concurso de vídeos realizados por mujeres que han convocado, así que aquí dejo el anuncio para las interesadas. Ya otro día tendré que escribir un post sobre feminismos que llevo años dejando de lado. Sin embargo, como las tendencias queer ya me han corrompido demasiado, dejo algunas dudas en el aire. ¿Exactamente qué significa ser mujer? ¿Tener unos genitales determinados? ¿Tener pene es un impedimento para sentirse mujer? ¿Por qué se es menos mujer después de una mastectomía y no después de una amputación del brazo? ¿Qué es el sexo? ¿Si soy una blanca europea, qué tengo yo que ver con una mujer negra sudafricana? ¿Una vagina en común? ¿Por qué se me ponen los pelos de punta cuando oigo las palabras "conciliación familiar"? ¿Cuánto tardaré en matar al próximo que me diga "yo es que no soy feminista porque no creo que las mujeres sean superiores"? Demasiadas dudas.
Lean a la Butler y luego me lo cuentan.

09 julio, 2009

Seamos degenerados: otro post decimonónico

Sigo insistiendo en que no se puede ser decimonónica en verano. El corsé no queda bien con 40º a la sombra, por mucho que mis queridas correlegionarias lo soportaran estoicamente. De eso puede dar fe mi querida guía espiritual, más dama y más decimonónica ella sola que la Reina Victoria, Emma Bovary y Anna Karenina jugando una partida de críquet. Cuando se unen el calor, las tesinas y la falta de vacaciones (amén de un corsé como Dios manda), sólo nos queda la degeneración. El problema es que ahora veo degeneradas por todas partes, empezando por una servidora: deseos patológicos, histeria, descontrol y pasión erótica por las telas de mujer. Veo la apertura de puertas del Corte Inglés el primer día de rebajas y pienso en las damas de Zola por los bulevares. Busco en mi cuerpo las marcas de las cervezas del martes pasado y me encuentro una frente demasiado abultada y ciertas prominencias que pueden indicar inclinación fatal al alcoholismo. Veo prótesis por todas partes a la par que aumenta mi ya de por sí habitual repugnancia por la naturaleza.
En el mundo de la tiranía de las bífidus, el Omega 3 y alimentación crudivegana, la única posibilidad que queda para salvarnos está en la degeneración. Queridas, queridos: sean decadentes. Artificialicensé. El cuerpo natural es desagradable: basta imaginarme a mí misma recién levantada, sin depilar y sin peinar. Aunque a veces el cuerpo artificial también puede repugnar: estoy pensando en la heroína postmoderna de Youtube que partía sandías con sus pechos. Corrijo, artificialicensé, pero sólo si tienen buen gusto.

Imagen: una de las histéricas de la Iconographie photograhique de la Salpêtriere (1875), maravillosamente digitalizada en Jubilothèque y estupendo trasunto decimonónico de servidora pensando en algunos insignes académicos del departamento de Filología.

17 junio, 2009

Barnanit


Creo que por amarte
voy a amar tu geografía
-“una fea ciudad fabril”
la llamó su poeta, Joan Maragall-
la avenida que la atraviesa diagonalmente
como un río inacabable
las fachadas de los edificios llenos de humo
bajo los cuales
-palimpsestos-
se descubren dibujos antiguos
inscripciones romanas.

Creo que por amarte
voy a aprender la lengua nueva
esta lengua arcaica
donde otoño es femenino
-la tardor-
y el viento helado
tramonta la montaña.

Creo que por amarte
voy a balbucear los nombres
de tus antepasados
y cambiar un océano nervioso
y agitado -el Atlántico-
por un mar tan sereno
que parece muerto.

Creo que por amarte
intercambiaremos sílabas y palabras
como los fetiches de una religión
como las claves de un código secreto
y, feliz, por primera vez en la ciudad extraña
me dejaré guiar por sus pasajes
por sus arcos y volutas
como la viajera por la selva
en el medio del camino de nuestra vida.
Las ciudades sólo se conocen por amor
y las lenguas son todas amadas.

Cristina Peri Rossi


(Foto: Aitor Pérez)

12 junio, 2009

Hoy no escribo...

Y a mí, ya que prefiero escoger mis derrotas,
quiero que me recuerdes derrotado,
como quien algo espera
más allá de los tiempos y los hechos.
Quizás porque haga falta haberlo presagiado
o porque, en todo caso, nadie sabe
dónde acaban los sueños.

Luis García Montero, "Si alguna vez no hubieses existido", Diario cómplice, 1987

Iba a escribir algo, pero a veces es mejor acordarse de que siempre hay otros que escriben mejor.

(Imagen: Robert Doisneau)

14 mayo, 2009

Indolencia


Éste es mi decadente estado -muy en consonancia con los tiempos que corren (los del XIX, no éstos)- desde que he empezado el trabajo sobre los cuerpos decimonónicos que me llevará a la eterna gloria académica. Afortunadamene la primavera, tan irritante ella, tarda en venir. Malos tiempos para la lírica. Retírome al diván y dejo que la imagen, mucho más decorosa que yo misma, dé cuenta del sentir de la época.

(Imagen: Ramón Casas, Al·lota decadent, 1899)

30 abril, 2009

Indignada me hallo


1. Mi procesador de textos no admite la palabra performatividad. Que baje la Butler y lo vea.

2. En Sé lo que hicisteis han contratado a Paquirrín.

3. Mi vecina de arriba sigue con su fetichista e inexplicable obsesión por andar con tacones en casa.

¿A quién diablos le importa la peste porcina? Perra vida...

24 abril, 2009

La Rosa - Poema de Sant Jordi

Has fet parlar massa de tu, del teu perfum, de la teva beutat. No val la pena! Però que consti, des d'ara, que sempre el meu instint ha estat de fer-te malbé; que t'he esfullat, que t'he premut dins la mà fins a deixar-te sense respiració, que no t'he respectat amb aquella mena d'adoració estúpida amb què t'anomenen els altres, amb què parlen de tu uns quants poetes desgraciats que també has seduït. Ja ens coneixem! Conec bé els teus encisos, les teves arts, la teva perversitat, i no m'arreplegaràs! Tu ets una d'aquelles noies que tota la vida semblen dir-te sí, et donen esperances, van passant temps i et corben l'espinada inútilment. Conec la teva col.lecció de vestits esplendorosos, les teves faldilles innumerables: -però les cuixes, no les trobem mai. Ja n'hi ha prou, del teu imperi, de la teva tirania! M'avergoneix d'haver-se deixat, per un moment, endur per la música del teu rostre. Si et trobo un altre cop et masegaré, com quan era infant, et llençaré al toll i t'anomenaré pel teu nom veritable, perquè ets la puta rosa!

Josep Palau i Fabre, Càncer

Traducción

Has hecho hablar demasiado de ti, de tu perfume, de tu belleza. ¡No vale la pena! Pero que conste, desde ahora, que mi instinto siempre ha sido el de romperte; que te he deshojado, que te he apretado en la mano hasta dejarte sin respiración, que no te he respetado con aquel tipo de adoración estúpida con la que te nombran otros, con la que hablan de ti unos cuantos poetas desgraciados que también has seducido. ¡Ya nos conocemos! Conozco bien tus encantos, tus artes, tu perversidad, y no me cogerás! Eres una de esas mujeres que parecen decirte siempre que sí, dándote esperanzas, para traicionarte inútilmente. Conozco tu colección de vestidos esplendorosos, tus faldas innumerables: aunque la piernas, nunca las encontramos. ¡Ya es suficiente de tu imperio, de tu tiranía! Me avegüenzo de haberme dejado llevar, durante un momento, por la música de tu rostro. Si te encuentro otra vez de destrozaré, como cuando era un niño, te tiraré a un charco y te llamaré por tu verdadero nombre, ¡por qué eres la puta rosa!

22 abril, 2009

Sant Jordi, primer intento

Sí, ya sé que Sant Jordi es mañana. Pero en Sant Jordi nunca compro libros, a pesar de un tentador 10% de descuento. No me gustan las colas, ni las aglomeraciones, ni los libros de Ruiz Zafón. Pero sí me gusta Sant Jordi. Para un filólogo el día del libro viene a ser como la semana santa para un católico sevillano. Una excusa para no trabajar, salir a la calle, gastar dinero y terminar en un bar. Y tengo la manía de regalar libros. Para qué negarlo, saber de literatura implica tener idea de qué regalarle a quién. Cosa que a veces no ocurre al contrario, especialmente a la hora de regalarme libros que ya tengo. No obstante, nunca se ha dado la desgracia de que alguien me regale El Código da Vinci. Desgracia, sobre todo, para el inocente que osara tal empresa, que iba a terminar comiéndose todas las rosas de las Ramblas, una a una y con espinas.
Ante esta perspectiva, he sacrificado lo que podría haber sido una hermosa mañana decimonónica y me he ido de compras a la única librería que tenemos en Terrassa. El hecho de que en una ciudad de 200.000 habitantes haya una sola librería que pueda llamarse como tal dice mucho del lugar en el que vivo. Y aún así, se trata de una de las librerías más patéticas e ineficaces que he visto nunca, poblada de niñatos que no diferenciarían El Quijote de un manual de autoayuda sobre como convertirse en una mujer multiorgásmica. No obstante, debo reconocer que disfruto, por ejemplo, pidiendo por las poesías de Jaime Gil de Biedma y viendo como las buscan en el estante de narrativa. Como no me van a hacer ningún descuento por decirles que Las personas del verbo no es una novela, dejo que sufran y se desesperen mientras la cola augmenta peligrosamente. Ya, como placer perverso es bastante cutre, pero es MI placer perverso. Y estar en el paro es muy duro.
Después de mi sesión de subida de autoestima en la que me he demostrado que sé más de literatura que los libreros de mi pueblo, ha venido la parte de la locura crematística. Tengo un problema: por cada libro que le compro a alguien, encuentro diez que me gustan a mí. El problema es que nadie adivina nunca qué libros realmente me apetece leer o necesito -aunque siempre termine recibiendo regalos interesantes- así que al final termino comprándomelos yo. Hoy me he emocionado ante el estante de Foucault. No ha sido tanto por libros como por la mera existencia del estante. Este máster me arrastrará a la locura, lo veo.
Mañana, segunda parte: ya que estaremos en Sant Jordi, el mejor poema que se ha escrito nunca sobre una rosa. Lo sé, como técnica para crear suspense no vale mucho.

12 abril, 2009

La Semana Santa ya no es lo que era... (II)

Releo una y otra vez el post anterior. Seguramente, la descripción de la procesión más erótica de la literatura española. También comprendo que a alguien el fragmento le haya parecido un horror. A mí tambien me parecieron horribles las 1.200 páginas de La Regenta la primera vez que la leí, redimidas al año seguiente por Nuestra Señora de la UAB (acá, Montse Amores) y sus dramatizaciones maravillosas. Imaginaos a servidora y a Rosalía de Bringas extasiadas en clase, con un brillo extraño en la mirada, oyendo leer el fragmento en que Ana Ozores se siente como el puro mojado y consumido de su marido, transmutadas en las damas decimonónicas de provincias que siempre hemos sido. Qué momento.
De ese fragmento de la procesión hay dos aspectos que me encantan. Por un lado, el deseo lésbico de Obdulia, al que, por cierto, aprovecho para sumarme: me pone Ana Ozores. He dicho. Lo interesante del texto es que ni Ana ni la procesión han llegado todavía. Es Obdulia imaginándosela, recorriendo todo su cuerpo, pensando en lo inútil de su carne comparado al erotismo que desprende Ana. Eso es lo que yo llamo un cuerpo espectacularizado. Poco importa que Ana vaya con una túnica de nazareno. Los pies de Ana son el cuerpo de Ana, son Ana, generando significaciones, una detrás de otra, sin que ella pueda hacer nada para remediarlo. Y un apunte importante: en el siglo XIX se leían los pecados en el cuerpo de los penitentes. Los pies desnudos de Ana son de un penitente que ha pecado contra el sexto. Purga tus pecados, y acabarás excitando a toda una ciudad.
Por otro lado, hay algo que siempre he encontrado muy irónico respecto a esta novela. Una de las intenciones de Clarín al escribirla era precisamente criticar como la religión se había convertido en una serie de actos rituales y rutinarios totalmente alejados de la espiritualidad. Es decir, casi toda Vetusta está presa de obsesiones sexuales reprimidas por una doble moral y una religiosidad que se ha olvidado de Dios. No obstante -y esto lo hace contínuamente en la novela- al querer criticar la falta de espiritualidad de Vetusta, terminó escribiendo uno de los pasajes más eróticos de la literatura española. Y tiene gracia, porque en el fondo Clarín era bastante meapilas. Meapilas espiritual, no de iglesia. Un tipo con el que una no se iría de cañas, al fin y al cabo. Otra vez, una brillante demostración de que no se debe hacer mucho caso a eso que llaman "las intenciones del autor".

(Foto: Aitor Pérez. Yo misma, ocultándome con una reproducción de la primera edición de La Regenta, en el Café La Regenta en Salamanca)

08 abril, 2009

La Semana Santa ya no es lo que era...

Como una ola de admiración precedía al fúnebre cortejo; antes de llegar la procesión a una calle, ya se sabía en ella, por las apretadas filas de las aceras, por la muchedumbre asomada a ventanas y balcones que «la Regenta venía guapísima, pálida, como la Virgen a cuyos pies caminaba». No se hablaba de otra cosa, no se pensaba en otra cosa. Cristo tendido en su lecho, bajo cristales, su Madre de negro, atravesada por siete espadas, que venía detrás, no merecían la atención del pueblo devoto; se esperaba a la Regenta, se la devoraba con los ojos... En frente del Casino, en los balcones de la Real Audiencia, otro palacio churrigueresco de piedra obscura, estaban, detrás de colgaduras carmesí y oro, la gobernadora civil, la militar, la presidenta, la Marquesa, Visitación, Obdulia, las del barón y otras muchas damas de la llamada aristocracia por la humilde y envidiosa clase media. Obdulia estaba pálida de emoción. Se moría de envidia. «¡El pueblo entero pendiente de los pasos, de los movimientos, del traje de Ana, de su color, de sus gestos!... ¡Y venía descalza! ¡Los pies blanquísimos, desnudos, admirados y compadecidos por multitud inmensa!». Esto era para la de Fandiño el bello ideal de la coquetería. Jamás sus desnudos hombros, sus brazos de marfil sirviendo de fondo a negro encaje bordado y bien ceñido; jamás su espalda de curvas vertiginosas, su pecho alto y fornido, y exuberante y tentador, habían atraído así, ni con cien leguas, la atención y la admiración de un pueblo entero, por más que los luciera en bailes, teatros, paseos y también procesiones... ¡Toda aquella carne blanca, dura, turgente, significativa, principal, era menos por razón de las circunstancias, que dos pies descalzos que apenas se podían entrever de vez en cuando debajo del terciopelo morado de la nazarena! «Y era natural; todo Vetusta, seguía pensando Obdulia, tiene ahora entre ceja y ceja esos pies descalzos, ¿por qué? porque hay un cachet distinguidísimo en el modo de la exhibición, porque... esto es cuestión de escenario». «¿Cuándo llegará?» preguntaba la viuda, lamiéndose los labios, invadida de una envidia admiradora, y sintiendo extraños dejos de una especie de lujuria bestial, disparatada, inexplicable por lo absurda. Sentía Obdulia en aquel momento así... un deseo vago... de... de... ser hombre.

Leopoldo Alas, "Clarín", La Regenta, vol. 2

(Foto: Aitor Pérez)

05 abril, 2009

Domingo primaveral...

...ideal para sentarse en el escritorio a leer cualquier teoría -preferentemente en inglés, para facilitar las cosas- sobre aspectos de hace 150 años. La inspiración divina ahora se llama lectura de bibliografía. Y mis queridas decimonónicas todavía me siguen planteando muchas dudas, cosa que en el fondo, es una ventaja, porque podré dedicar mi trabajo de investigación a redactar todos mis delirios mentales sobre el cuerpo de las señoras burguesas.
No obstante, reconozco que de vez en cuando también me doy una vuelta por el siglo XXI. Especialmente por los bares del siglo XXI. Aspirante a recibir la nacionalidad mexicana honorífica, he descubierto que los extraños habitantes de la tierra del Chavo del 8 poseen un estómago genéticamente distinto que les permite tragar sin límite cuantos litros de cerveza se les pongan por delante, combinar patatas bravas y mojitos o chupar la botella de tequila cual seno materno. Chicos de ciencias, que sé que los temas de tesis doctoral están mal en todos sitios, ahí tenéis un campo por explorar. No, no hace falta que me deis las gracias.
Mientras tanto, y felizmente acompañada por la expedición multicultural máster and comander, me dedico a reconquistar mi espacio natural en la ciudad condal: las mesas de los bares. Especialmente las mesas de los bares de cañas a un euro. No, no pienso decir dónde está ese edén. Por desgracia, el final de curso planea amenazador e impone sus rutinas: abandonar el derroche y el exceso aristocrático y adoptar las prácticas burguesas de ahorro y trabajo. Al menos durante más de 48 horas. Ahí quedan cuatro fotos de mi juventud perdida...

Aquí, nuestro ángel guardián dándose cuenta de que le ha tocado la generación de alumnos más alcohólica de las historia. Afortunadamente, esa mesa es sólo una mínima parte de lo que fue el cuerpo del delito aquella noche. (Foto: Pedro Sánchez)


Los dados que terminaron con nuestro hígado hace un par de días. Antes comentaba sobre los mexicanos. Tampoco os fiéis de los vascos. Saben juegos extraños y siempre logran ponerlos en práctica. Instauraron el imperio del Señor del Tres, con interesantes resultados. (Foto: Verónica Elizondo)


El origen. El Big Bang. El génesis. Ahí empezó todo, con la excusa inocente de ir a ver a un compañero brasileño que, por no romper tópicos, toca samba. Y ahí siguen, cada miércoles en el Can Can, para el que quiera ir a verlos. (Foto: Verónica Elizondo)

19 marzo, 2009

Crónica sentimental de Salamanca

Con la nostalgia de siempre.

Seguramente no me saldrá la crónica que quería escribir. Me hubiera gustado haber podido escribir algo parecido a esto, obra de mi querida dama de Bringas. Como tampoco soy poeta nunca podré escribir un poema (es el tercero) como el de Álex Chico. Ni siquiera creo que pudiera preguntarle a la ciudad lo que pidió Unamuno, di tú que he sido. Tampoco voy a poner fotos. Podría haber puesto cualquiera de las cientos que tengo. Ya no necesito fotos para hablar de Salamanca. Ya no voy a ver catedrales, ni bajo a ver el puente, ni me hago fotos en la Plaza Mayor. Tengo cientos. Lo que yo hago es turismo sentimental. Sentarme en algún café, pasear por alguna calle secundaria, recordar alguna anécdota en cualquier esquina, ir a una clase de literatura medieval... toda una serie de actos banales que sólo hacen aquellos que vuelven a un lugar al que realmente pertenecieron. Y al que ya no podrán volver a pertenecer. A veces tengo la sensación de que cada visita a la ciudad me aleja más de ella. Otras veces pienso que siempre me quedará una cuenta pendiente, imposible de saldar. Podría ponerme a divagar sobre la tendencia que tenemos a convertir en mitología algunos años universitarios, podría justificarme con la conciencia que tenía de ser feliz cuando vivía allí, podría puntualizar que en el fondo no lo era tanto, podría concluir diciendo que me bastaba con ser menos infeliz que en cualquier otro lugar. Daría lo mismo, la memoria no deja de ser una elaboración literaria, en el fondo bastante convencional y recurrente. Pero hoy tengo la extraña sensación de que Salamanca me duele más de lo normal. Y creo que es sólo el miedo a perder otro fragmento de mí, de lo que fui y de lo que no puedo evitar ser. Porque nadie es capaz de olvidar la suma de muertes,/por las que transcurre la vida.

26 febrero, 2009

Cuerpos enfermos

Bueno, en realidad ahora mismo solo hay un cuerpo enfermo que me importe, y es el mío. Después de una escapada increíble de tres días a Salamanca (a pesar de todo valió la pena, Fortu) y que merecerá su propia entrada, Dios castiga mi ateísmo empedernido mandándome las siete plagas que asolaron a Egipto. Eso y un conato de gripe que me obliga a pasar mis últimos días en Madrid cobijada en el humilde hogar de Regina Amparo Sánchez Emperador, convertida en un cuerpo yacente y febroso que sólo sabe toser y consumir paracetamol. En cuanto mi cabeza deje de ser un tablao flamenco, crónica sentimental de Salamanca.

21 febrero, 2009

Pongamos que hablo de Madrid

Finalmente la expedición catalana llegó a Madrid, viento en popa a toda vela, y logró tomar posesión de la Villa. Primera parada, Lavapiés, en donde llegué a la conclusión que la caña debería erigirse como bebida nacional y figurar en el ilustre panteón de inventos patrios entre Cervantes y la Pantoja.
Al día siguiente, Amparo Sánchez Emperador y Rosalía de Bringas me dejaron a mi aire en la capital, para marcharse a provincias y ponerse tibias en un antiguo convento reconvertido en discoteca garrulesca. Veáse Camelot, Salamanca. Dejada de la mano de dios en la capital de España, he sacado a la cultureta freak que llevo dentro y me he dedicado a visitas museísticas. Nada de Prado ni de Reina Sofía, que los tenía muy vistos. Ayer el Museo del Traje, donde me deleité con los trajes decimonónicos y me dejé llevar a un paraíso de cuerpos encorsetados. Impagable la mirada de desprecio de la snob de la tienda de regalos, desgraciada de mí, que oso entrar en el templo de la moda vistiendo tejanos.


Para hoy había reservado mi vena más folclórica: exposición sobre la copla en la Biblioteca Nacional. Dos datos reseñables. Uno, yo debía ser la única menor de cuarenta años en la sala. Dos, hasta los respetables miembros destinados a velar por nuestra seguridad, esos entrañables prosegur, tarareaban las canciones que sonaban en la sala. Observaciones irrelevantes aparte, la muestra estaba bien piensada, era breve pero interesante y abarcaba hasta los discos de nuevas versiones como Concha Buika, que tantos frutos me han dado en algún que otro trabajo del máster. Además, ofrecía una muestra bibliográfica que, a pesar de ser muy básica y muy políticamente correcta, resultaba bastante inspiradora. Coplera rematada, me ha lanzado al Parque del Retiro novela galdosiana en mano. Dios, esta ciudad me pone decimonónica perdida...

31 enero, 2009

Una de citas

"Pasaré los odiosos días que me quedan escribiendo la novela de mi vida inventada. ¿Acaso la ambición no es el último refugio del fracaso?"
Enrique Vila-Matas, Lejos de Veracruz

"¿Quién nos lo iba a decir? Mucho presumir de Proust, mucho estudiar las páginas de Joyce que cuelgan de un alambre, y la respuesta estaba en el folletín."
Roberto Bolaño, "Los mitos de Chtullu" en El Gaucho insufrible

"Otra mala noticia: cualquiera de nosotros contiene en potencia a un perdedor radical."
Javier Cercas, "El triumfador radical" en EPS 25/01/2009

"Todo el mundo lleva dentro de sí una especie de borrador, perpetuamente retocado, de la historia de su vida."
Philippe Lejeune, El pacto autobiográfico (bis)

"La vida se sigue pareciendo a Balzac."
Philippe Lejeune, El pacto autobiográfico

"- Si sigue en plan irónico, no pienso contarle mis problemas.
- Pero hace poco ha dicho que la ironía es un rasgo literario...
- Sí, pero usted no es una novela"
Enrique Vila-Matas, París no se acaba nunca, presuntamente extraído de Viajes con mi tía de Graham Greene

"D'ailleurs, c'est toujours les outres qui meurent". ("Por otra parte, siempre se mueren los otros").
Epitafio de Marcel Duchamp. Cementerio Monumental de Rouen.

"El carácter se forma los domingos por la tarde."
Ramón Eder, Ironías

NOTA: a pesar de que el Proverbia y demás páginas afines han desvirtuado mucho este tipo de posts, todas las citas que incluyo aquí son fruto de mis encuentros y desencuentros, todos casuales, con los libros que pueblan (=invaden) últimamente mi escritorio.

29 enero, 2009

Todos los cuerpos

A estas alturas de la partida, con un yo más disgregado que nunca, sólo queda realizar un supremo esfuerzo de narcisismo y reunir unos cuantos de los avatares que me han acompañado en mi vida virtual (¿y qué vida no lo es?) de un tiempo a esta parte. Algo que viene a confirmar que de disolución del cuerpo en internet rien de rien. De hecho, nos morimos por hacernos un cuerpo. Nada de almas vagando solitarias por la red. ¡Cuerpos allende los mares! La obsesión por los avatares puede ser parecida a la de la cirugía estética. Busco en google por aquí, retoque por allá... y ¡voilá! Un cuerpo nuevo, un cuerpo virtual al que no le duele la cabeza y nos representa mucho mejor que esas caderas demasiado anchas, ese rostro demasiado alargado, ese grano inoportuno y todas esas otras corporalidades tan desagradables (o no, todo depende de la mirada).
De este modo, repasando mi menguada carpeta de avatares destinados al Messenger, Faceboook, Gmail y demás andaduras virtuales, he llegado a la conclusión de que tengo una increíble tendencia a combinar un exhibicionismo descarado (véase este mismo post) con una obsesión por el ocultamiento radical. Cuestiones del sujeto moderno, dicen algunos, que cuanto más se muestra más se esconde. Manías acerca del mal gusto que supone hacerse fotos ante un espejo, afirmo yo. Desde aquí aprovecho para hacer un llamamiento: niñas del fotolog, si no tenéis tetas, operaros, no os hagáis una foto con un ángulo picado, resulta todavía más patético.
En fin, que como entre autoconstrucciones andamos, ahí va mi colección...


Figura one. La famosa Lectora de Fragonard. Actualmente ocupa la imagen de este blog, en sustición a una horrenda foto de mis pies calzando sendos horrendos calcetines. Transmutación habitual en lectora decimonónica, cuanto más folletinesca mejor (aunque el cuadro es del siglo XVIII, pero no lo sabíais hasta ahora plebeyos). En realidad, es mi estado casi habitual, pero con mangas menos abullonadas.


Figura dos. El eterno, el mítico, el polémico, el decimonónico corsé. Elemento de tortura para muchas. Medio de placer para algunas. Construcción corporal burguesa imprescindible. Que estas decimonónicas no eran tan castas como parecen. Y que conste, que lo que venden actualmente no son corsés, son corpiños, los llamen como los llamen. Un corsé auténtico ahoga, y modela una figura imposible... cual si de un avatar se tratase.


Figura trois. Aunque en realidad sí, no todo van ser delirios decimonónicos. Mi querida, amada e idolatrada Barbara Krugger (cuyas imágenes ya han protagonizado algún que otro post), cuya máxima sobre la conversión del cuerpo en un campo de batalla debería convertirse por decreto ley en una oración que presidiera todas las entradas de todas las casas habidas y por haber. Amén.


Figura cuatro. Daria Morgendorfer. La mejor serie de animación creada hasta ahora. Bueno, la mejor después de Los Simpsons, de Futurama y de Padre de Familia. Pero en ninguna de ésas aparecía una futura estudiante de literatura comparada loca por Poe tan escéptica y sarcástica como ésta. Aviso para navegantes: si alguien me consigue la serie completa (como mínimo subtitulada en español) tendrá mi amor de por vida. Al que me la consiga en catalán le entrego mi cuerpo. Al fin y al cabo, no deja de ser otro avatar.

18 enero, 2009

Si yo soy la bien pagá. Cuestiones de género en torno a la copla.

Por una vez y sin que sirva de precedente, no voy a aclarar el título con la teoría. Ahí queda el vídeo y el porqué esta mujer me ha solucionado uno de los trabajos del máster.

06 enero, 2009

Entrevista con Benito Pérez Galdós (sólo apta para frikilólogos)

Ayer, mientras le daba los últimos retoques al trabajo sobre La Desheredada, Benito Pérez Galdós se me apareció de repente. Iba vestido a lo decimonónico y lo que más me sorprendió de él fue su acento canario. Evidentemente, aproveché la ocación para entrevistarle. Un tipo majo, ciertamente...

- ¿Don Benito, por qué se me ha aparecido usted a mí?
- Eres la elegida para llevar a cabo mi proyecto. Tú revelarás al mundo el verdadero sentido de mi obra.
-¿En serio?
- ¡Claro que no! Pero tú eres la que más ha tecleado mi nombre en Google durante la última semana. El espiritismo ya no es lo que era, desde luego.
- ¿Se imaginaba usted la enorme repercusión que tendría su obra en la historia de la literatura?
- Algo me olí cuando a mi entierron asistieron treinta mil personas. Lo que no llegué nunca a imaginarme es que acabaran colocando mi cama en un museo. ¡Qué mal gusto por Dios! ¿Por qué no exhiben también el orinal?
- No lo habrán encontrado, pero no de usted ideas. Tengo que preguntarle sobre algo que al mundo de la crítica le tiene muy inquieto. ¿Qué ocurrió exactamente entre usted y Emilia Pardo Bazán?
- ¡Ah! Eso. Una gran mujer la Pardo. En todos los sentidos. Un poco puta, eso sí.
-¿Don Benito, cómo es el más allá?
- El más allá no sé, yo te cuento cómo es el infierno.
- ¿Estad usted en el infierno? ¡No me lo puedo creer!
- Nunca fui amigo de los curas. También está Clarín. Eso de escribir La Regenta se ve que fue pecado mortal. En cambio la gorda debe andar en el cielo. Fijo que untó a alguien. Y también el meapilas de Cervantes. Pero con Emile Zola tenemos charlas interesantes.
-Vaya, es toda una revelación. ¿Qué opina del interés crítico que ha despertado su obra?
-Opino que hay opiniones para todos los gustos, mientras a ninguno se le ocurra ir a abrir el sepulcro para analizarme el ADN. Eso sí, alguna vez he ido a echar un vistazo a algún congreso sobre mí y es que me descojono. Tenéis un humor muy curioso en este siglo.
- ¿Algún mensaje para los cientos de eruditos que estudian su vida y obra?
- Sí. Dejadme en paz de una vez.

Lo dicho, un tipo majo.