29 diciembre, 2008

Feisbuqueando aquí y allá

He caído. Por culpa de cuatro galdosistas. Ya tengo cuenta en Facebook. Ya puedo perder más tiempo al día en escribir actualizaciones estúpidas, en comentar actualizaciones ajenas igual de estúpidas que las mías o en apuntarme a grupos absurdos para que el imbécil que chafardee en mi perfil pueda saber que además de ser una intelectual, destilo un agudo sentido del humor. Entre otras actividades igual de provechosas. Hace poco leí que el inventor de Facebook es un niñato de mi edad que se ha embolsado una cantidad obscena de millones con la idea. No estudiéis Filología, niños.
Realmente, hay que reconocer que la página es un invento perfecto para los tiempos que corren. Amistades del comentario ágil, gilipollas y perfectamente deshechable. Configuración de una identidad virtual: teóricos de turno, es vuestro gran momento. Aunque, en general, la vida virtual que el personal intenta construir en Facebook suele ser igual de patética que la vida al otro lado de la pantalla. Por mucho que cuelgues la mierda de tus fotos de fiesta para demostrarle al mundo la cantidad de amigos que tienes y lo bien que te lo pasas. Eso ya suele ser un indicador de patetismo importante. En mi caso, mi vida feisbuquiana es igual de insulsa que el resto de mi vida fuera de la pantalla. Será que tengo poca imaginación, digo yo.

20 diciembre, 2008

La mejor felicitación recibida hasta el momento...

Agradezco a la señorita Tergiversanda su hermosa targeta. Lo mismo digo.

23 noviembre, 2008

Living Las Palmas

Como Nicolas Cage pero en versión filológica.
Quizá voy un poco tarde en escribir esta entrada, teniendo en cuenta que volví de las Palmas hará ya un par de semanas. ¿O menos? Tengo el sentido del tiempo algo atrofiado últimamente, suele ocurrir cuando una se encierra en casa o en la biblioteca para llevar a cabo tareas afines.
Resulta muy difícil resumir todo lo que ocurrió a lo largo de cuatro días en ese encuentro de jóvenes presuntos investigadores de Galdós. Porque, galdosistas, lo que se dice galdosistas in stricto sensu, había más bien pocos. Ahora, de filólogos con preocupante tendencia al alcoholismo había unos cuantos más. Ciertamente, en el mundo de las letras hay muchas adicciones. Es lo normal cuando pasas años escuchando preguntas del tipo ¿y eso pa' que sirve? Se acaba desarrollando un increíble poder para ignorar la gran mayoría de mensajes que se reciben pero puede tener consecuencias psicológicas desastrosas, baste mi ejemplo.
Una de esas aterradoras consecuencias es lo que ocurre al juntar a diez filólogos (y a ti también María, aunque vengas de un lado oscuro), con sus diez correspondientes complejos y angustias particulares por lo mencionado más arriba y darles de beber. El resultado son diez tarados cantando en un restaurante y brindando por cosas que nadie -excepto ellos mismos- entienden. Desde aquí aprovecho para pedir perdón a todos aquellos usuarios a los que les amargamos la cena, aunque, por otra parte, seguro que bien merecido lo tienen por haber formulado alguna vez la eterna pregunta mencionanda antes a algún pobre estudiante de letras. ¡Filólogos del mundo, uníos y vengaros! No tenéis nada que perder aparte de... no, no tenéis nada que perder.
Podría dedicarme a explicar muchas anécdotas sobre estos días, cómo la de porque no hay que poner un parque en el camino de un grupo de borrachos, pero prefiero guardarlas para el recuerdo. Para el recuerdo y las fotos de Facebook. En vez de eso haré algo que no suelo hacer, y es el de daros las gracias a todos por... no sé, por haber cantado la canción de la Abeja Maya ante la sacrosanta presencia de Germán Gullón, por ejemplo. Y creo que con esto, y una ofrenda floral, es más que suficiente.


Imágenes: realizadas por alguno de los asistentes al congreso (¿quizá yo? con tanto lío de cámaras ya no me aclaro). La primera corresponde a la placa que hay en la entrada de la Casa-Museo Pérez Galdós. La segunda a la surrealista ofrenda floral que se realizó como acto de clausura.

02 noviembre, 2008

El filólogo y las nuevas tecnologías

Estreno cabecera provisional diseñada con todo el cariño del mundo por alguien que, a diferencia mía, sí domina el photoshop. Ésa es, precisamente, una de las leyes no escritas de la Filología: tu conocimiento de El Quijote será inversamente proporcional a tus conocimientos informáticos. Creo que tiene que ver con una maldición que lanzó Cervantes antes de morir, harto de que todo lo conociera por la mierda esa de novela que había escrito y que nadie lo apreciase por sus poemas o sus obras de teatro, que eran los géneros considerados de la alta cultura en el siglo XVI. Esta frase que acabo de escribir demuestra por qué yo jamás sabré manejar el photoshop. Sin embargo, la maldición no dice nada sobre explotar a gente que sí hacer cosas con ordenadores. Mil gracias.
Y como todo en esta vida es cosa de relatividades, en la Facultad de Letras me siento como Bill Gates al compararme a cualquier filólogo mayor de treinta y cinco años. Lo grave es si ese filólogo, incapaz de encender un PC y el cañón correspondiente, pretende endosarte una conferencia titulada "De la Galaxia Gutenberg a la Galaxia Internet". De hecho hicieron falta seis filólogos (uno de ellos secretario de departamento, otro era ex-rector y el otro ex-coordinador de titulación) para lograr poner en marcha el ordenador, darle al on del cañón y abrir el buscador de Internet. Vengo notando, desde hace ya tiempo, que a ciertos catedráticos les gusta teorizar sobre las nuevas tecnologías, en plan me atrevo con todo y decido explicar cómo la revolución tecnológica ha afectado a nuestras vidas. El problema es que esos señores no saben ni darle al play en un vídeo VHS (juro que eso lo he vivido en clase). Hablan del libro electrónico como si alguna vez hubieran usado uno y creen que la mula es el caballo raro aquél que el abuelo tenía en el pueblo. El resultado es una visión parecida a la de aquellos antropólogos aventureros de principios del siglo XX que se iban a describir los comportamientos sociales de la tribu perdida de turno sin tener maldita idea de nada que se alejara de las formas de vida occidentales. El resultado era un discurso extraño que mezclaba curiosidad, miedo y escándalo y que, finalmente, apenas servía de dato pintoresco para el académico provinciano de turno.
Al fin y al cabo, la imposibilidad del filólogo para teorizar sobre estas cuestiones es que no puede comportarse como tal si pretende sacar algo en claro. Teorizar sobre Internet y la literatura supone entender la literatura de otra manera (Meri dixit, yo suscribo). De esta manera, si al final resulta que la literatura era otra cosa, a la Filología le quedarían cuatro días de vida. Y, por aquello de la nostalgia, le pueden dejar el nombre, aunque sería una cosa muy diferente. Y eso, en un país con un tradición de lectura fosilizada en el siglo XIX sienta muy mal. Y en eso andamos...

(Imagen: Juan Freire, http://nomada.blogs.com/jfreire/)

14 octubre, 2008

"Dulce y sabrosa" o porque un señor del XIX es más moderno que "Sexo en Nueva York"

La actualización que últimamente estoy haciendo de este blog deja mucho que desear. La cantidad de tiempo libre que tengo también. El inicio del Máster en Literatura Comparada, la maldita Real Academia (mal rayo os parta), el congreso de Galdós y, ya de paso, unas cuantas lecturas que me van regalando aquí y allá. Como era de esperar, ando a vueltas con mis señoras burguesas y sus cuerpos hiperconstruidos a base de corsés, polisones y demás aparatos de tortura decimonónica. Ya aviso, sin embargo, para futuras entradas: el concepto de "tortura" es muy discutible.
Quería hablar, sin embargo, de la última novela que me he leído. Publicado en 1891 por un señor llamado Jacinto Octavio Picón, tiene un título que espantaría al lector contemporáneo más aguerrido: Dulce y sabrosa. Se trata de una novela que, en los últimos ciento cincuenta años, debe haber sido leída por cinco personas como máximo: el autor, su madre, el editor, la profesora que me lo recomendó y yo. Y, sin embargo, el señor Picón (uno de esos autores tipo Galdós, con los que sus lectores desearían poder irse de cañas) habla, en plena época de la Restauración, de una idea del amor y de un personaje femenino que, salvando las distancias, supera con creces a la petarda de Bridget Jones o los putones postvictorianos de Sexo en en Nueva York. Me explicaré. ¿A qué se dedica, fundamentalmente, Bridget Jones? Al igual que sus homólogas neoyorquinas, básicamente, a lamentarse de su situación de soltería. Ergo, a afirmar que una mujer no debe/puede estar sola y, en consecuencia, a buscar "la media naranja". Ergo, la figura masculina protectora sin la cual la mujer no puede concebir su existencia (ni, de paso, su propia identidad). No recuerdo como acaba Bridget Jones (no tengo tanto estómago para leerme dos novelas), pero sí me tragué la película y la serie de Sexo en Nueva York (no voy a justificarme por ello, otro día me dedicaré a reflexionar sobre cómo los individuos nos medimos con la tradición). Es fácil imaginar que de las cuatro tipas que protagonizan la serie, tres acaban casadas. Y la única que se queda soltera no lo hace por rebeldía, sino por idiosincrasia del propio personaje que encarna ¡alabado sea el tópico! al putón irredento. Es decir, el modelo de mujer que nos presenta el discurso actual es el de una treinteañera soltera, con independencia económica, habitante de una gran ciudad, sabedora de sus posibilidades y que... ¡tiene las mismas preocupaciones que una dama victoriana! Preocupaciones consistentes, básicamente, en "pescar" un buen marido.
En anacrónico contraste, Picón crea el personaje de Cristeta. No nos engañemos: la novela de Picón roza un idealismo rayano en la cursilería. Y sin embargo, Cristeta escapa a ciertos modelos. En primer lugar, vive de su propio trabajo como actriz de teatro. Y, a lo largo de toda la novela, prácticamente no se la ve nunca en casa. Se trata de un personaje femenino que, de un modo u otro, conquista el espacio público. Que nadie interprete a Picón como nada parecido a lo que podría llamarse feminismo. Cristeta es una ficción idealista. Todas sus compañeras del teatro son, como mínimo, prostitutas. Y sin embargo, el personaje aporta mucho a la tradición de la mujer seducida y abandonada. El lector perspicaz habrá imaginado que la virtud de Cristeta se pierde con la misma facilidad con la que su seductor le desabrocha el corsé. Y es aquí donde Picón introduce una idea nueva e interesante. Cristeta puede perder la castidad, pero no la virtud. Y a partir de ese momento, la protagonista deja de ser un objeto pasivo, se sale del papel de mujer doliente para iniciar una serie de estrategias encaminadas a lograr el -llamémosle "amor eterno"- de su seductor/burlador que ¡sorpresa! se llama Don Juan. Evidentemente, como lectores apegados y acostumbrados a la tradición, llega la escena final en la que, finalmente Don Juan reniega de sí mismo, y cae arrodillado a los pies de aquella de la que en otro tiempo se burló ofreciendo la ¿anhelada? propuesta de matrimonio:

Entonces -nadie sabrá jamás si fue sincero arranque o astucia premeditada- volvió
a mirarla fijamente, y presentándole la mano derecha, preguntó con increíble valor:
-¿Quieres ser mi mujer?
Ella desasiéndose de sus brazos, aparto el cuerpo, se restañó con el pañuelo de lágrimas,
y revelando la energía de quien en todo y tiene, hace tiempo, adoptada una resolución,
contestó:
-¡Eso... jamás!

Aprende, Carrie Bradshaw... Y como a los escasos lectores de esta entrada les he jodido medio final, me reservo el explicar qué ocurre después. Al fin y al cabo, tampoco creo que después de esto nadie vaya a fundar el club de lectores de Picón.



05 octubre, 2008

El día después...


Pues ya lo dijo dios: no sólo de pan vive el hombre...

05 septiembre, 2008

¡Bienvenido seas, septiembre!

La foto indica que en algún momento de estos últimos dos meses existió el verano. Y estoy segura que en la foto sonreía. Pero yo no lo recuerdo. Encerrarse siete horas diarias en una oficina durante el mes de agosto tiene efectos devastadores.

Salamanca returns (again). Otra vez, más días y más gente. Parece que septiembre no es lo mismo si no voy a darme un paseo por la Plaza Mayor. Pillamos fiestas. Aunque no necesitamos que estén oficializadas. Siempre he creído que en esa ciudad esos días son pura redundancia.

Academic star system. Se busca tesis doctoral, para amistad o lo que surja. Se pide buena presencia y dotes de venta. Especialmente ante los señores que reparten becas. Razón, aquí. Mientras tanto, Galdós y Las Palmas se aproximan (Montse, te hemos añorado): inscripciones, billetes y envío de documentación. He descubierto que el fax todavía existe. Qué país.

Confirmado, me quedo, al menos, un año más en la Autónoma. Y cada mediodía al levantarme me sigo preguntando por qué. Y cada madrugada al irme a dormir sigo sin saber la respuesta. Una paradoja inquietante: quien ostenta la culpa de haber logrado que me quedara afirma que esa universidad es un entorno hostil.

Antro nuevo, vida nueva. Dicen las malas lenguas que las Pupilas Gustativas volverán a abrir sus puertas dentro de un mes. Con decoración y mobiliario renovados, traídos expresamente de los contenedores más exclusivos. Y para los amantes de lo no alcóholico, la tetería Camellia Sinensis inagura hierbas y agua caliente la semana que viene, con mural diseñado por un genio local, poniendo punto y final a esta raquítica crónica sobre los antros de esta ciudad no menos raquítica.

20 agosto, 2008

Vacaciones en casa. Día 2345

Recorrido turístico: el supermercado, ese gran desconocido
Excursión turística de ayer a uno de los supermercados locales. Los mercados egarenses en agosto presentan un pintoresco colorido, así como una amplia oferta de sangrías y otras bebidas repugnantes preparadas a base de azúcar, agua y colorantes debidamente envasados.

Actividad del día: construir una piscina en casa
¿Quién necesita una piscina llena de cloro, meados y catetos, cuando puede tenerse una en la propia cocina? Basta con embozar un desagüe e intentar desatascarlo sin éxito. El agua no corre y la cocina se inunda lentamente. Luego sólo hay que relajarse y dejarse llevar por la corriente y el sonido del extractor. Además, el interesante olor a lejía que queda en las manos da un toque de glamour inimitable. Dentro de este paquete puede optarse por una actividad de aventura suplementaria, cuyos costos se cobran aparte. Se trata de una actividad de orientación llamada "encuentra un fontanero en agosto sin arruinarte en el intento".

Condiciones de la estancia: contrato basura
El puesto de trabajo que visito este mes de agosto ofrece todo tipo de comodidades, como Internet, aire acondicionado, cristales blindados y una tenue y suave luz fluorescente que mitiga los efectos del sol. Adiós melanomas estivales, adiós cualquier resto de haber olido la luz del día. Incluye contrato basura en el que se detallan ampliamente los aspectos de la estancia (ver a este propósito el post anterior).

Fauna autóctona y exóticas plagas
¿Quién dijo que aquí no hay vida salvaje? Los mosquitos tigre constituyen una nueva y exótica especie veraniega por estos lares. Su constitución es parecida a la de los mosquitos normales, sólo que estos son una versión más molesta y dolorosa que además pica también de día. Llegaron desde China, probablemente ocultos en algún cargamento de ropa de baja calidad y juguetes de plástico potencialmente tóxicos. ¿No odiáis más a los chinos, ahora?

Vida nocturna
La noche de Terrassa tiene un ritmo frenético, similar al de una tortuga asmática. Ello no impide a los hosteleros locales cobrar 3 euros por una cerveza, incluso por una San Miguel, llamada a partir de ahora intento-de-cerveza-con-sabor-a-meado. Estos delirios de grandeza se remontan a los principios de un local llamado Faktoría, originalmente un tugurio para porreros y que hoy en día, en un segundo local rediseñado para ello, aspira a convertirse en discoteca oficial del pueblo. Para aquellos que quieran disfrutar de una cerveza sin que se les quede cara de gilipollas al pagar, recomiendo encarecidamente los parques locales o, en su defecto, el comedor de casa.

Consideraciones generales
Es importante asumir que esto sólo dura un mes. Que pronto llegará septiembre y la vida volverá a la normalidad. Los medios de comunicación lo llaman síndrome postvacacional. Yo, que me iré una semana de vacaciones en septiembre, preferiré llamarlo VENGANZA.

18 agosto, 2008

Trabajo basura

Sean bienvenidos al mundo del trabajo basura. Relájense y no se preocupen por esa extraña sensación, es normal que al principio resulte algo extraño, se irán acostumbrando paulatinamente. Permítanmé contarles nuestro funcionamiento. En primer lugar, sí, estas son nuestras oficinas. No se dejen engañar por nuestro logo resplandeciente, para realizar nuestra tarea nos basta con este local repleto de sillas sacadas de un contenedor y fluorescentes baratos. Sí, baje por aquí, al sótano. No se soprenda, también tenemos nuestra parte poética: mire este lugar, es una ajustadísima metáfora de lo que va ser el contrato que se dispone usted a firmar, algo barato, efímero y rentable. Sí, por supuesto, la rubia preadolescente que le habla como si fuera idiota forma parte de la plantilla. En la línea: barata, efímera y rentable. Por supuesto, ahora mismo le explico nuestro funcionamiento. Verá, muchas empresas necesitan personal y nosotros se lo proporcionamos, llevándonos a cambio una pequeña comisión por los servicios prestados. ¿Qué servicios? Pues éste, el de encontrarlo a usted, hacerle firmar un contrato con nosotros y, paralelamente, nosotros firmar un contrato con la empresa. Nos encargamos personalmente que su sueldo sea el mínimo interprofesional, incluso menos, si el inspector de trabajo lo permite. La empresa contratante nos paga una cantidad que no puedo especificarle, en la que va incluido su sueldo y nuestra comisión. No, su convenio no va regido por lo que hayan firmado los trabajadores de la empresa contratante, va regido por nuestro convenio. Sí, es probable que su sueldo sea ligeramente inferior al de los trabajadores de la empresa. De hecho, legalmente usted trabaja para nosotros, no para ellos. Firme aquí. Las horas extras se cobran a razón de seis euros la hora. ¡Por supuesto que estamos dentro de la legalidad! No necesitamos saltárnosla para sacar una rentabilidad suficiente de su trabajo. De cualquier manera, arreglamos esos flecos pendientes cuando recibimos la visita del inspector de trabajo. Comprenderá que nadie es perfecto y siempre quedan cosas por mejorar. ¿Una estafa? Oiga, estamos en un país libre, usted quiere trabajo y yo se lo doy. ¿Enriquecerme a base de su trabajo? ¡Esta empresa crea progreso y ofrece servicios que las empresas demandan! ¡Oiga yo no soy ningún buitre! Me da igual lo que piense, hay otros diez aspirantes más para su puesto de trabajo, si no le interesa puede marcharse por dónde ha venido. Tenemos candidatos de sobra...

Yo sí firmé el contrato. Y aquí ando, con la extraña sensación de estar perdiendo dinero en vez de ganarlo...

(Imágenes: El Roto y Forges, en El País)

11 agosto, 2008

Siempre hay cosas peores que quedarse en la ciudad...

(Imagen: Forges, de El País)

Greguerías II


"Pensamiento consolador: el gusano también morirá".

"La muerte es hereditaria".

"Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar".

"El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos".

"Hay cielos sucios en que parecen haberse limpiado los pinceles de todos los acuarelistas del mundo".

"Las gaviotas nacieron de los pañuelos que dicen ¡adiós! en los puertos".

"Al mar le gusta la impunidad y por eso borra toda huella en la playa".

"Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo".

"A las gentes les gusta recibir una invitación para días próximos porque así parece que tienen ya un derecho adquirido sobre el porvenir".

"El mar sólo ve viajar: él no ha viajado nunca".


(Imágenes: la segunda imagen pertenece a David Vela)

08 agosto, 2008

Greguerías

Teniendo en cuenta el nivel de las últimas entradas que he escrito, he decidido recurrir a literatura ajena para subir un poco la ya de por sí baja calidad de este blog. Las llamadas greguerías son un género breve, una mezcla entre el aforismo y la poesía, a caballo entre la filosofía y el humor. Desde la Crítica se han rastreado sus orígenes, aunque se considera que, al menos el nombre, lo inventó Ramón Gómez de la Serna. Se puede decir que son muy pocos los escritores de los que puede decirse que inventaron un género literario nuevo. Fue el propio Gómez de la Serna quien dio la siguiente definición: humorismo + metáfora = greguería. Si dicen que un cuento debe ser una flecha que vaya directa a la diana, la greguería podría tomarse como la punta de esa flecha. Aquí os dejo unos cuantos ejemplos...

"Si vais a la felicidad llevad sombrilla."

"Genio: el que vive de nada y no se muere."

"Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte."

"El otro lado del río siempre estará triste de no estar de este lado."

"Esa pena es de lo más insubsanable del mundo y no se arregla ni con un puente."

"El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero."

"Hay pensamientos pacificadores, como éste: "El sexo daría interes a un peñasco.""

"La luna es un banco de metáforas arruinado."

"El poeta miraba tanto al cielo que le salió una nube en un ojo."

"La mosca se posa sobre lo escrito, lo lee y se va como despreciando lo que ha leído. ¡Es el más exigente crítico literario!"


"Entre los carriles de la vía del tren crecen las flores suicidas."

"Un tren de mercancías que pasa es el etc. etc. etc. etc. etc. en movimiento."

"Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla."

"Tocaba las llaves que llevaba en el bolsillo para llegar más pronto a su casa."

"Hágase una foto y si sale es que existe."

"Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia."

"Cuando asomados a la ventanilla echa a andar el tren robamos adioses que no eran para nosotros."

(Imágenes: Sheila Smart la primera, y Oscar Villán, Portada de la colección De la cuna a la luna, Kalandraka Ed., 2005)

07 agosto, 2008

Veraneo en la ciudad

Deslizábanse después de este día, con lentitud tediosa, los del mes de agosto, el mes en que Madrid no es Madrid, sino una sartén solitaria.
(Galdós, La de Bringas)

Nueve de la mañana. En un atentando contra mi biorritmo nocturno, llevo despierta dos horas. Lo que se hace por dinero. El día se perfila de un gris plomizo tras el cristal, y esta vez no se trata de una metáfora. Parece que la climatología se ha puesto de mi parte y se prepara una de esas tormentas de verano que inundan pueblos sobreconstruidos por la avaricia del ladrillo. Construir en sobre torrentes naturales tiene sus problemas, ciertamente. Me consuela pensar que los señores del cemento están cayendo como moscas. Creo que a toda España le consuela. Estupendo un artículo de Almudena Grandes al respecto, en un dominical de El País de hace unas semanas que no he logrado encontrar en la hemeroteca digital.
Bostezo. Miro por la ventana. Atiendo al telefóno. Procuro no mirar el reloj y calcular las horas que me quedan, pero es inevitable. Repaso mentalmente el trabajo que tengo que hacer en casa, del cual acabo siempre haciendo sólo la mitad. No puede decirse que me esté aburriendo este verano. Hay que preparar lo de Galdós -estupenda La de Bringas y, de momento, muy interesante la bibliografía que nos recomendó Montse- y tengo que hacer los "deberes" que me mandó Meri, la coordinadora del Máster que haré el año que viene. Deberes que, al igual que lo de Galdós, se hacen con mucho gusto. Y por si decidiera que me sobran horas de sueño, prefiero no pensar en el número de palabras que me quedan del maldito CORPES, un proyecto de la Real Academia para el que, vía convenio con la Autónoma, trabajo desde mi casa. Otro día me dedico a contar en que consiste.
Media hora para irme a desayunar. Mierda. Ha salido el sol.

22 julio, 2008

A la moda con Galdós

Llega un momento en la vida de todo licenciado en el que toca hacer las maletas y viajar hasta Las Palmas de Gran Canaria para ir a hablar sobre Galdós y la moda del siglo XIX a un encuentro de jóvenes investigadores. Ese momento me llegó hace un par de días, en forma de un mail en el que me llamaban "doña Alba" y aceptaban nuestra propuesta. Digo "nuestra" porque el proyecto lo planeamos entre dos. Isa y yo fuimos compañeras de piso en Salamanca y compañeras de penas y alegrías en la carerra. También compartimos, siendo muy eufemística, alguna que otra borrachera -es lo que tiene Salamanca- y más de una resaca. Aunque, en realidad, el resumen lo gestó Isa contando con mi apoyo psicológico y telefónico. Yo había huido a Tossa de Mar y me encontraba desarrollando el noble arte del no hacer nada frente al mar. Suerte de la era de la comunicación.
Pero a quien realmente tenemos que agradecer la posibilidad de volver morenas en noviembre es a nuestra querida Montse Amores, una profesora que ha logrado reconciliarnos con la literatura (especifico, con la literatura que se enseña en la UAB) y quizá un poquito incluso con la propia Autónoma. Porque muchas mujeres saben quién es Jean-Paul Gaultier. Otras, muchas menos, saben quién fue Jules de Gaultier. Pero ella es la única capaz de dar una clase confundiéndolos.
Nuestra idea es sencilla: ¿Estaba Galdós a la moda? ¿Reflejaba lo que se llevaba, en sus novelas? Acotando esa búsqueda a las novelas de Tormento y La de Bringas, queremos saber si Galdós vestía a sus personajes femeninos según dictaban los cánones del momento. Si cometía anacronismos, por ejemplo, vistiendo a la Amparo de Tormento a la moda de los años '80, momento de escritura de la novela, o se ajustaba a las modas de antes de la Revolución del '68, contexto en el que transcurren los hechos. Pero para ello necesitamos ponernos al día en moda de hace ciento cincuenta años. Isa y yo vamos a empezar un viaje por un mundo de lazos de raso, terciopelos, bullones, figurines, canesús, mantillas... a través de la indagación en las revistas femeninas de la época. Yo que escandalizo a Isa combinando marrón y negro sin pudor y el término "corte al bies" me suena a alta ingeniería. No me he leído el Cosmopolitan en la vida, pero me leeré El pensil del bello sexo. Lo que hace una para ponerse morena en noviembre. Y que viva Jean-Paul Gaultier.

18 julio, 2008

Licenciada

Finalmente sobreviví al calor, al último examen, a la Universidad Autónoma y a seis años de carrera. En un gesto épico que ni Homero en sus mejores tiempos hice el maldito examen de romanticismo y esperé a recibir la que sería la última nota de la carrera. Actas cerradas y a pagar diligentemente los 150 euros para la tramitación del título. Universidad pública, le llaman.
Ahora soy una feliz licenciada y trabajo felizmente en las áreas de trabajo más comunes para un filólogo: la atención telefónica y la hostelería. El pluriempleo también es algo muy común en el ámbito de las Humanidades.
La única respuesta que se me ocurre al por qué estoy celebrando mi primer verano como licenciada en trabajos de mierda y no bebiendo mojitos en un chiringuito es el pensar en que no es una situación definitiva. En realidad ni siquiera he terminado de estudiar. El año que viene toca Máster Oficial en Lit. Comparada, la espinita clavada desde primero de carrera. Y si soy tocada por la eterna gracia de las becas FPI del Ministerio de Educación, tal vez habrá doctorado, y no abandonaré la vida académica hasta dentro de muchos, muchos años. Mientras tanto, sigo incómodamente instalada en la provisionalidad.

20 junio, 2008

Romanticismo suicida

A falta de una semana para hacer mi último examen, dios ha decidido vengar su muerte en forma de calor asfixiante. Era hermoso sentarse en casa a estudiar mientras llovía tras los cristales. Sobre todo sabiendo que el resto de seres humanos, al carecer de poderes amfibios, tampoco podían salir de su casa. Pero las lluvias han terminado, los pantanos están llenos y yo tengo que estudiar literatura del romanticismo. Esa gente es la demostración inequívoca del cambio climático. A nadie que haya vivido a treinta grados a la sombra se le puede ocurrir ponerse a escribir sobre cementerios, castillos encantados, noches tenebrosas, recios huracanes, sepulcros sombríos, fuertes tormentas y naturalezas salvajes. Tener que estudiar todo eso bajo un calor asfixiante sí es motivo de suicidio, y no la puta incomodidad del artista ante la sociedad burguesa. Malditos llorones decimonónicos.

25 mayo, 2008

20 mayo, 2008

Época en que las dudas (que justifican el post anterior), las cervezas, el me odio/no me odio, la crisis inmobiliaria y la sequía pasan a un segundo plano. EXÁMENES. Y esta vez son los últimos antes de que me den un título cuya única utilidad va a ser la de permitirme hacer un máster. Debería estar redactando uno de los múltiples trabajos que tengo que entregar la semana que viene pero he aprovechado esos cinco minutos de descanso que se convierten en veinte para darme un paseo por aquí. Dentro de un mes volveré a poder actualizar esto semanalmente y ya podré llamarme Licenciada... antes de que el término deje de existir por la reforma universitaria, contra la cual hay convocada una huelga este jueves siguiente. ¿Qué nuevas nos depararán los valientes muchachos de la Asamblea de Letras? ¿Un nuevo encierro? ¿Un asalto al bar? ¿Pintadas con faltas de ortografía? Hay que reconocer que cada año se ponen el listón más alto. Puestos a hacer una acción verdaderamente radical y alternativa, se podría prender fuego al campus entero. Eso sí sería una iniciativa verdaderamente revolucionaria. Cuánto os queda por aprender, pequeños...

23 marzo, 2008

Pornografía ornitológica


En realidad la foto la quise hacer cuando esta parejita de tórtolas estaba haciéndose arrumacos sobre el cable. En poesía las tórtolas son un símbolo clásico de amor y fidelidad. En un ataque de literatura y romanticismo que no suele ser habitual en mí, cogí la cámara. Pero ya era demasiado tarde. A tomar por culo el amor platónico. Una lección de vida y otro mito poético caído.

07 febrero, 2008

Citas célebres de la Filología (III)

Las saturación mental que llevo en los últimos ha hecho que acabe perdiendo un tiempo en el que debería estar repasando para el examen de mañana (yo lo llamo "la indiferencia del día de antes") en rebuscar entre viejas agendas que precisamente he redescubierto hoy entre los libros. Y ¡sorpresa! he encontrado más perlas soltadas por los profesores...

"Habitualmente quien se encarga de destrozar el trabajo de los alumnos soy yo. Pero es que ese es mi trabajo." (Dolors Poch, UAB)

"Sabéis muchas más cosas de las que creéis que sabéis. Yo lo sé." (Mª J. Machuca, UAB)

"Tengo mi componente sádico, como todos los profesores." (Dolors Poch, UAB)

"Poner comas es gratis." (Antonio Penedo, UAB)

"Los gatos ven el mundo de manera distinta." (Alguno de los hermanos Blecua)

"Tengo tipificados todos los errores lingüísticos de mi marido" (Gloria Claveria, UAB)

"Porque al final de las pelis de western sabemos que el cowboy no se quedará con la chica para fundar una familia y plantar tomates, porque los tipos duros se marchan con la salida del sol, por eso son tan duros y se encienden la cerilla con la barba y todo eso" (Meri Torras)

03 febrero, 2008

Ironía postcarnavalesca

Para los pringados que tenemos el examen el viernes. Ya sabéis, "Amores, no nos acojones".

Una ironía apropiada para un día como hoy después de lo que escribí ayer sobre los autores del XIX sería empezar a poner citas de alguno de ellos. Pero es que Flaubert era un maestro de la ironía, rasgo humorístico que hoy considero más necesario que ayer pero menos que mañana. Al menos hasta el viernes, día que acabo exámenes y en el que ya no necesitaré implorar buen humor a ningún escritor muerto.

La cuestión es que Flaubert, además de Madame Bovary escribió una obra mucho menos famosa pero infinitamente más divertida en forma de diccionario de tópicos llamado Dictionnaire des idées reçues. En sus páginas le pega un buen repaso a la sociedad del momento. Éstas son algunas de las mejores definiciones que he encontrado:

Academia Francesa: Denigrarla, pero tratar de ingresar en ella si se puede.

Alcalde de la aldea: Siempre ridículo. Se considera insultado cuando se lo llama empleado municipal.

Algodón: Es útil especialmente para los oídos.

Aquiles: añadir "el de los pies ligeros". Eso hace creer que uno ha leído a Homero.

Bachillerato: protestar en su contra.

Ballesta: buena ocasión para referir la historia de Guillermo Tell.

Castillos en el aire: las ideas superiores que no se comprenden.

Catolicismo: tuvo una influencia muy notable en las artes.

Clown: ha sido desgraciado desde su infancia.

Crítico: siempre eminente. Se supone que lo conoce todo, lo sabe todo, lo ha leído y visto todo.

Deberes: exigirlos a los demás, liberarnos de los mismos. Los demás los tienen frente a nosotros pero nosotros no los tenemos frente a ellos.

Descartes: cogito, ergo sum

Egoísmo: quejarse del de los demás y no reparar en el nuestro.

Entusiasmo: siempre es imposible de describir y el diario dedica dos columnas a hablar exclusivamente de él.

Época (nuestra): protestar en su contra. Lamentarse de que no es poética. Llamarla época de transición, de decadencia.

Excepción: decir que confirma la regla. No arriesgarse a explicar cómo.

Factura: siempre demasiado elevada.

Felicitaciones: siempre sinceras, corteses, cordiales...

Fulminar: verbo agradable.

Golondrinas: no llamarlas jamás de otro modo que "mensajeras de la primavera". Como se ignora de dónde vienen, hay que decir que "de lejanas tierras" (poético).

Gramática: enseñarla a los niños desde su más temprana edad como si fuera algo claro y fácil.

Huevo: punto de partida para una disertación filosófica sobre el origen de la humanidad.

Ilusiones: presumir de tener muchas o lamentar que haberlas perdido.

Imbéciles: quienes no piensan como uno.

Literatura: ocupación de los ociosos.

Luna: inspira melancolía.

Madrugador: tipo serio. Si uno se acuesta a las cuatro de la mañana y se levanta a las ocho resulta un perezoso pero si uno se va a la cama a las nueve para levantarse a las cinco resulta un hombre activo.

Medicina: burlarse de ella cuando uno se siente bien.

Molino: queda bien en un paisaje.

Naturaleza: ¡Qué hermosa es la naturaleza! Decirlo cada vez que uno se encuentra en el campo.

Optimista: equivalente a imbécil.

Pájaro: desear convertirse en pájaro y decir suspirando "¡Alas, alas!". Ello indica que se posee una alma poética.

Rostro: espejo del alma. Por lo tanto, hay personas que deben tener almas bien feas.

Ruinas: provocan ensoñaciones y otorgan poesía al paisaje.

Tiempo: eterno tema de conversación. Causa universal de todos los males. Siempre hay que quejarse de él.

Torreón: despierta ideas lúgubres.

Vecinos: procurar que le presten favores gratis a uno.


(Fuente: Ediciones ELALEPH.COM 2005)


02 febrero, 2008

Ironía carnavalesca

Ironía. Eso es lo que necesito para tomarme con humor el maldito Carnaval. Que nadie se confunda, a mí el Carnaval me gusta, con todos esos hombres disfrazados de mujeres dando rienda suelta a su ambigüedad sexual (siempre me pregunto por qué al revés no es tan común), esos niños a los que su madre les ha enchufado el pijama de Spiderman para ahorrarse un disfraz, el bebé dormido en un carro y que no sabe que ese vestido estúpido que le han puesto se convertirá en su primer trauma, los friquis emulando personajes que nadie conoce, convirtiéndose en una copia cutre y casposa de los mismos (tú no, tú estás genial), las adolescentes vestidas de caperucita, enfermera, colegiala o "pon aquí tu disfraz", con un toque de putón prepúber (cuánto daño hiciste, Nabokov), un amigo mío que un año se envolvió en film transparente y se autodenominó "lomo embuchado"...
En fin, hay para todos los gustos. El Carnaval, sin embargo, dejó de tener sentido hace unos años cuando empezó a coincidirme con el apogeo de la época de exámenes. Así que hoy voy disfrazada de estudiante de literatura española del siglo XIX que se alegra de que esa panda de pesados denominada genéricamente como "autores decimonónicos" estén hoy bien muertos (¡Herejía filológica! ¡A la hoguera con ella! - clama mi consciencia). Pero es que es muy duro mezclar a Galdós con la música hortera de la rúa que pasa dos veces al lado de mi ventana. A pesar de tenerlas cerradas y del doble cristal que hay en toda la casa, una de esas cosas que sólo a una madre se le ocurre instalar y que hay que agradecerles toda la vida en vez de la tontería esa del haberte parido.

10 enero, 2008


Pues eso...


(Imagen: Barbara Kruger, a la que tengo que dedicarle un post específico un día de estos)
A pesar de que por estas fechas la felicidad suele embriagarme debido al fin de la Navidad, me veo obligada a dejar tanta alegría para redactar memorias, presentar reseñas y preparar exposiciones orales. La sombra negra de todo estudiante, los exámenes, están a la vuelta de la esquina, por muchas ganas que tenga de disfrutar tranquilamente de los regalos navideños. Sobre todo del tuyo. Es probable que de aquí al ocho de febrero mis posts sean bastante parecidos a éste. Que nadie se preocupe. Por estas épocas, aunque parezca que estemos al borde del suicidio, los estudiantes tenemos cierta tendencia al drama trágico Procuraré no pasarme.