31 agosto, 2007

RESOLUCIÓN

Resolución de ser feliz
por encima de todo, y contra todos
y contra mí, de nuevo
-por encima de todo, ser feliz-
vuelvo a tomar esa resolución.

Pero más que el propósito de enmienda
dura el dolor del corazón.

(Jaime Gil de Biedma, "Poemas póstumos")

Hoy no me apetecía escribir, así que a cambio (y creo que salimos ganando) os he dejado un poemita de uno de mis autores preferidos. Y que digan lo que quieran de la poesía de la experiencia.

(Foto: http://www.letraslibres.com/imagen2.php?id=3536&dw=200)

28 agosto, 2007

El mundo de la seguridad

La preocupación por la seguridad es una obsesión característicamente burguesa. En el siglo XIX el ser humano acabó de consolidar un mundo muy alejado del "valle de lágrimas" que había sido la vida apenas dos siglos antes. El ocio y las comodidades que el capitalismo ponía al alcance de la nueva clase dominante supuso que el hombre ya no quisiera morirse. La gloria eterna y la espiritualidad se convirtieron en tan sólo una serie gestos estereotipados que se hacían en la iglesia los domingos o en fiestas señaladas. Frente a una vida plácida, aunque también algo anestesiada, el burgués empieza a temer las posibles amenazas hacia su vida o su capital. El proletariado se empieza a perfilar como un peligro latente, aunque no es el único. No es casualidad que las primeras policías nacionales y urbanas nazcan en el XIX, ni las novelas de detectives como Sherlock Holmes, en las que por medio de la razón reestablecen el orden burgués inicial. Aquí también radica el interés por lo patológico. El morbo también es un invento burgués. Cómo explicar, si no, que una serie de asesinatos en cadena conviertan a un anónimo psicópata en un auténtico mito como fue Jack el Destripador.
Lo interesante de ese terror burgués es que, paradójicamente, asesinatos, atracos y cuestiones similares son estadísticamente insignificantes, y coinciden con la creación, por primera vez en la historia, de ciudades seguras, iluminadas, por las que sí se puede andar, a diferencia de las urbes de un par de siglos atrás. De este modo, pese a que las posibilidades de morir asesinado por un psicópata son más bien remotas, la burguesía hace de ello un tema realmente angustioso.
Por cuestiones de trabajo (aunque yo sólo atienda al teléfono) he podido fijarme en cómo trabaja hoy en día un departamento de seguridad. En un mundo más paranoico que nunca, en el que todo el mundo teme lo que pueda surgir detrás de cualquier esquina, y las empresas de seguridad están nadando en mares de dinero, me divierte mucho ver trabajar a mis compañeros. Volvamos otra vez a la estadística: en los últimos diez años creo que han ocurrido una dos acciones realmente graves. Sin embargo, hay una infraestructura completa de cámaras, alarmas, grabaciones y personal dedicado a ello. Supongo que muchos dirían que si no existiera esa infraestructura entonces sí ocurrirían cosas más graves, y seguramente tengan algo de razón. Pero cuando se lleva un par de meses viendo un departamento dedicado exclusivamente a "temer" y a "imaginar" futuros ataques, se acaba pensando que quizá aquel terror burgués, aquella esquizofrenia de clase, ha acabado extendiéndose y profesionalizándose para convertirse, como no, en uno de los mayores negocios del siglo. Para que luego hablen de posmodernidad.

(Imagen: http://edbeals.com/3d/security.htm)

27 agosto, 2007

¡Salamanca returns!

No tenemos todavía billetes, ni alojamiento, ni maldita idea de qué vamos a sentir cuando pisemos otra vez la Plaza Mayor (va ser un auténtico experimento emocional) pero hemos conseguido lo más importante: fiesta en el trabajo. Eso significa que la expedición catalana se vuelve a largar (esta vez sólo por unos días) a una Salamanca que ya conoce y echa de menos. Por esto sí deberían preocuparse algunos, y no por los papeles, porque los catalanes vamos a quemar Salamanca el fin de semana del siete de septiembre. Aprovechando un puente tan nacional como es el del once de septiembre (para el resto del mundo caída de las Torres Gemelas, para nosostros la diada), hemos logrado hacer coincidir a unos cuantos Sénecas que recalaron con nosotras en la Facultad de Filología el año pasado. Algunos están allí porque tienen exámenes de recuperación, otros más afortunados -entre los que me incluyo- vamos por el simple placer de volver a pisar esas calles, porque el pasado junio nos prometimos volver, como el tango pero sin la frente marchita. Y nos gusta cumplir nuestras promesas.


23 agosto, 2007

Si yo pudiera Granada, contigo me casaría...


Alhambra

Grata la voz del agua
a quien abrumaron negras arenas,
grato a la mano cóncava
el mármol circular de la columna,
gratos los finos laberintos del agua
entre los limoneros,
grata la música del zéjel,
grato el amor y grata la plegaria
dirigida a un Dios que está solo,
grato el jazmín.

Vano el alfanje
ante las largas lanzas de los muchos,
vano ser el mejor.
Grato sentir o presentir, rey doliente,
que tus dulzuras son adioses,
que te será negada la llave,
que la cruz del infiel borrará la luna,
que la tarde que miras es la última.

(Jorge Luís Borges, "Poemas del Alma")



Mientras el verano se deshace entre las tormentas y los madrugones, no puedo evitar acordarme de veranos anteriores de más éxito, y Granada se erige entre uno de los destinos que más añoro. Ha dado la casualidad, además, de que ayer regresó una amiga de allá, con una tetera violeta bajo el brazo para mí (gracias petita) y completamente enamorada de la ciudad. Viendo la cara que pone cada vez que se acuerda de la ciudad no puedo evitar acordarme de la primera vez que pisé Granada, viajando y durmiendo en una furgoneta en pleno agosto -algo poco recomendable - con perro incluido. El calor era asfixiante, debíamos llevar el perro a todos lados, no teníamos donde ducharnos y tuvimos que dormir en un descampado con las puertas abiertas para no morir deshidratados. Pero a pesar de todo me enamoré locamente de la ciudad. De la calle Elvira, de las teterías, del Albaicín, de la Alhambra (a la que no llegamos a entrar, pero el acceso libre a los jardines fue una bendición), de las tapas, de la gente y de sus calles. Y creo que todavía no había descubierto a Luis García Montero. El verano pasado volví, y aunque esta vez gozaba de un piso con aire acondicionado, la sensación fue exactamente la misma. Tengo un amigo que dice que hay que subir cada día al mirador de San Nicolás a ver la Alhambra al atardecer, porque cada día se ve de un color distinto. Sé que en algún momento de mi vida tendré el tiempo suficiente para comprobarlo. Esa ciudad y yo todavía tenemos un idilio pendiente.

Nota: el poema de Borges ha sido un descubrimiento que he hecho esta misma tarde mientras buscaba otra cosa relativa a la Alhambra. Resulta que el Borges poeta es bastante menos pedante y elitista que el cuentista. Ya me lo habían advertido, pero hasta hoy no la había comprobado. Y la foto la hice yo, con la boca abierta, en los palacios del Generalife.

12 agosto, 2007

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar, "Historias de cronopios y famas"


Creo que todo el mundo acaba colocando tarde o temprano este texto en blogs, foros o álbumes de fotos. La culpa la tuvo ese anuncio de coche en el que empleaban la voz tan particular de Cortázar (que no se engañen los que piensen que tenía acento francés, es que no podía pronuciar las erres). Yo ya conocía este texto porque es uno de los primeros que te enseñan en cualquier Filología. Coincidió también con que un amigo pasó una época de furor por Cortázar (David, llegaste a hacerte monotemático, veías magas por todas partes) que me tocó vivir de cerca. Nunca he visto dibujar tantas rayuelas en tantos lugares con tanta frecuencia.
La cuestión es que es un texto y un autor al cual les tengo mucho cariño y que tenía que caer en algún momento por aquí. Al fin y al cabo, un blog es más divertido si dejas escribir a los que sí saben hacerlo.