24 diciembre, 2013

Felices fiestas


Como cada año, servidora les desea unas felices fiestas y próspero 2014, en esta ocasión patrocinadas por la alegría erótico festiva de la revista Vida Galante (1898-195). Sobre todo, en lo que se refiere a terminar estos días cual las muchachas de vida alegre que ilustran esta imagen. 


Portada de Vida Galante, 24 de diciembre de 1889. Aunque el texto no va firmado, me juego una mano a que pertenece a mi querido Eduardo Zamacois.

Transcripción del texto: 

NOCHEBUENA
Apuradas las heces del deleite, él se quedó dormido con los brazos apoyados en la mesa, mientras una joven, con el rostro desfigurado por los amagos de la borrachera y descubiertas las morbideces del seno tentador, le bautiza vaciándole sobre la cabeza una botella de champagne: sentada en el suelo aparece otra mujer, con los brazos caídos, la ardiente boca entreabierta, los ojos fijos: allá, en el fondo, se dibuja la silueta de un hombre que se apoya en la pared luchando contra el mareo: debajo de la mesa se ven dos piernas femeninas... Aquello parece el rincón más secreto del manicomio...
La Nochebuena se viene,
La Nochebuena se va....
¡Excelsior, voto a Dios! Gocemos, puesto que la sangre moza reclama un puesto en el banquete de la bacanal humana y el Almanaque también prescribe la alegría; demos de lado los torcedores recuerdos del ayer, levantemos la copa bienhechora del contento para brindar por el porvenir, por las esperanzas vírgenes, por todo lo que aparece engalanado con los orientalescos hechizos de la promesa... y celebremos con una carcajada la muerte del año que está agonizando. ¡Ha llegado el momento solemne de reír! No son únicamente los hijos que viven al amparo de sus padres y los burgueses mimados por la fortuna, para quienes la existencia es como jardín amenísimo plantío ubérrimo de bienandanzas o lago sin tempestades ni peligros, los únicos que tienen  derecho a celebrar la Nochebuena... También los desheredados de la suerte, los que cruzan el mundo el mundo zarandeados por los furiosos vaivenes del vendaval de la vida, los bohemios, sin patria, sin hijos y sin hogar, tienen su Nochebuena.
¿Por qué no? Somos cosmopolitas y en nuestra patria no se pone el sol; el hogar se improvisa; el cariño de los hijos, la ausencia de los padres, se remedian con el amor de la mujer... Con abrazos que enardecen la sangre, con besos que escandecen los labios, con apasionados juramentos que enloquecen el cerebro y acicatan el corazón con oleadas de fe... La mujer es nuestra redentora: la mujer que canta y ríe y aturde sujetándonos la cabeza entre sus manos para impedirnos mirar hacia atrás; y si la mujer no basta, sumemos a los deleites de la pasión los places de la mesa y bauticemos el amor con vino... ¡Segador celestial de los recuerdos!
¡Ande, ande, andela marimorena!
¡Ande, ande, ande que hoy es Nochebuena! 

2 comentarios:

Enric H. March dijo...

"La mujer es nuestra redentora". Un fi cordó umbilical que uneix els prostíbuls amb els altars passant per la mare.

Bones festes, Alba!

Alba dijo...

Bones festes, Enric! Efectivament, sempre hi ha hagut una unió molt poc subtil entre "el ángel del hogar" i la prostituta.