05 mayo, 2013

Top 5 de divas italianas

Para el Joven Padawan, cada vez que oigo a la Carrá.

Antes de que la MTV inventara Jersey Shore, existía Italia. A pesar de mi francofilia, el exceso de despechugue que trae la primavera me hace siempre pensar en las ciudades decadentes y las feminidades excesivas del país vecino. Frente a pánfilas francesitas que pronuncian bien las erres y tienen cara de no haber roto un plato como de Juliette Binoche, Audrey Tatou o Carla Bruni, Italia, como España, es el país del kitsch y el despelote. De igual modo, y aunque los franceses crean que se inventaron la décadence, no hay nada más decadente que una villa napolitana cerca del mar. Y ellos, además, tienen a D'Annunzio, que además escribir novelas finiseculares maravillosas, terminaría apoyando a Mussolinni y fotografiándose en calzoncillos para expresar su amor a la patria. Si eso no es decadencia que baje dios y lo vea.

D'Annunzio también fue una diva italiana, pero él nunca lo supo.

Pero a lo que vamos: como ya demostró Telecinco en sus días de gloria, los italianos inventaron el destape de señoras que no se saltaban ninguna comida del día y le pusieron unas gafas grandes de Armani. Recuerden que me refiero a un país en el que Rocco Sifredi podría ser presidente. Ahí va mi top 5, sin ninguna pretensión de exaustividad, de mis italianas favoritas de la vida:

Cuando fumar te liberaba.

5. Sophia Loren

Porque es la Marilyn Monroe italiana y por su falta de vergüenza a la hora de no morirse y convertirse en un trozo de silicona recauchutada que se pasea por cualquier programa de televisión, la Loren merecía estar aquí como un modelo ineludible de feminidad excesiva que no se corta un pelo por la edad y por la cercanía de su piel al cuero. 



4. Claudia Cardinale

Claudia Cardinale está en esta lista, como el resto de integrantes, por motivos personales totalmente peregrinos: cuando adolescente cursaba en el instituto una optativa sobre historia del cine impartida por una señora que por el modo en que organizaba la asignatura, estoy segura que odiaba el cine. Tuvimos que ver la película de Il Gatopardo y hacer un trabajo al respecto. Frustrada porque únicamente me habían puesto un aprobado -era así de repelente- en el primer trabajo, me alquilé la película y me la examiné escena por escena, convirtiéndome en una mini experta en la historia de la reunificación italiana. La película, me aburrió y llegué a odiarla de tanto analizarla. Lo único que me salvó de la desesperación fue la Cardinale, lo divina que aparece en esa película y mi espíritu tempranamente lésbico a la hora de deleitarme con divas de la época.



No pregunten el por qué del oso con pechos detrás. 

3. Sabrina Ferilli

Descubrimiento reciente: Sabrina Ferilli es una actriz pésima, pero encarna todos los tópicos de la italiana buenorra a la que tenemos que amar. Además, es hija de un líder comunista italiano que no tiene pudor ninguno en mostrar las dotes al mundo que la naturaleza y algún cirujano le han otorgado, para celebrar la victoria en la liga de fútbol italiana de la Roma. Busquen a alguna de las actrices patrias izquierdosas que se atreva a hacer lo mismo aquí y no lo encontrarán, son demasiado dignas ellas. La Ferilli no, y la queremos por eso.



Yo lo cantaré el día de mi defensa de tesis.

2. Dalida

Iolanda Cristina Giliotti, en realidad es más francesa que italiana, aunque nació en Egipto y luego triunfó en París vendiéndose precisamente como dama italiana que le pasó la mano por la cara a divas como mi también idolatrada Edith Piaff. ¿Por qué la queremos? Porque ser una italiana nacida en colonias y poner París a tus pies no es moco de pavo. Y porque nos encanta el drama, y su vida supera cualquier ficción: los tres grandes amantes que se le conocen se suicidaron y ella, con cincuenta años y dispuesta no convertirse en Sophie Loren o en una loca racista como Briggitte Bardot, se hinchó a barbitúricos y se fue a dormir, dejando la que considero es la nota de suicidio más efectiva de la historia: "Pardonnez-moi, la vie m'est insupportable". Y contra esas razones, poco más hay que discutir. 



El cuerpo de baile más heterosexual de la historia.


1. Rafaella Carrá

La diva, la indiscutible, la número uno de cualquier lista de italianas que se precie. Ni es morena, ni tetuda, pero la Carrá ha sabido rodearse de un ambiente de verbena kitsch que resume mejor que nada el espíritu de fiesta que admiramos a nuestros vecinos italianos. Hay muchas razonas para amarla, que aquí quiero reducir a tres: nadie ha tenido un cuerpo de baile tan gay como el suyo, nadie tiene canciones tan perfectas para coronar una borrachera y nadie puede hacer esos movimientos de cabeza sin joderse las cervicales. Rafaella, te queremos, y no hay más que hablar. 

No hay comentarios: