01 noviembre, 2010

Feliz Día de Muertos

Me oyen bien, he dicho Día de Muertos, no Halloween. Castanyada, así escrito en modo catalán, también me vale. Pero para recordar que justo hace un año me paseaba por el país de los aztecas admirando calaveras y comiendo hasta reventar pan de muertos, lo dejaremos así.
 Porque, al fin y al cabo, una ya no tiene edad para descubrir a una panda de críos paseando por el barrio disfrazados. El día que toquen a mi puerta y me pidan truco o trato vislumbro traumas infantiles. Y es que me he descubierto a mí misma criticando a la juventud actual y, horror de los horrores, quedando con loa excompañeras de la carrera para rememorar viejos tiempos: descubrí que estaba mayor cuando nos pusimos a hablar de colchones y de la necesario que es para la espalda un buen descanso. Claro, ayer tuve que ahogar mis penas en moscatel para resarcirme y al día siguiente una vuelve a comprobar, por enésima vez, que ya está mayor. Y que no tiene un colchón de látex.

Nota: la segunda foto la tomé yo misma en Pipopelandia, también conocido como Puebla, el día de los muertos mexicano. Podria haber escrito un hermoso post sobre las calaveras, las tradiciones mexicanas y el pan de muertos mojado en café para desayunar. Pero es que, creo recordar, ya he incidido demasiado en la idea de que estoy mayor.

1 comentario:

unnomeolvides dijo...

ok, me has hecho un andrajo muy feliz. te extraño, hoy paseando por el zócalo y fotografiando catrinas pensé mucho en ti, querida mía.