26 febrero, 2009

Cuerpos enfermos

Bueno, en realidad ahora mismo solo hay un cuerpo enfermo que me importe, y es el mío. Después de una escapada increíble de tres días a Salamanca (a pesar de todo valió la pena, Fortu) y que merecerá su propia entrada, Dios castiga mi ateísmo empedernido mandándome las siete plagas que asolaron a Egipto. Eso y un conato de gripe que me obliga a pasar mis últimos días en Madrid cobijada en el humilde hogar de Regina Amparo Sánchez Emperador, convertida en un cuerpo yacente y febroso que sólo sabe toser y consumir paracetamol. En cuanto mi cabeza deje de ser un tablao flamenco, crónica sentimental de Salamanca.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buceando en internet he dado con tu blog.
Muy interesante, me gusta como escribes. ¿Participas en alguna tertulia literaria?
Bueno, si vienes a Barcelona y te apetece hablar de Pérez Galdós, o de teatro, o del teatro de Benito Pérez Galdós, (y no te importa quedar con un completo extraño), aquí tienes mi correo: rizzolias()hotmail.com
Ánimo y no dejes el blog.
Alberto