20 agosto, 2008

Vacaciones en casa. Día 2345

Recorrido turístico: el supermercado, ese gran desconocido
Excursión turística de ayer a uno de los supermercados locales. Los mercados egarenses en agosto presentan un pintoresco colorido, así como una amplia oferta de sangrías y otras bebidas repugnantes preparadas a base de azúcar, agua y colorantes debidamente envasados.

Actividad del día: construir una piscina en casa
¿Quién necesita una piscina llena de cloro, meados y catetos, cuando puede tenerse una en la propia cocina? Basta con embozar un desagüe e intentar desatascarlo sin éxito. El agua no corre y la cocina se inunda lentamente. Luego sólo hay que relajarse y dejarse llevar por la corriente y el sonido del extractor. Además, el interesante olor a lejía que queda en las manos da un toque de glamour inimitable. Dentro de este paquete puede optarse por una actividad de aventura suplementaria, cuyos costos se cobran aparte. Se trata de una actividad de orientación llamada "encuentra un fontanero en agosto sin arruinarte en el intento".

Condiciones de la estancia: contrato basura
El puesto de trabajo que visito este mes de agosto ofrece todo tipo de comodidades, como Internet, aire acondicionado, cristales blindados y una tenue y suave luz fluorescente que mitiga los efectos del sol. Adiós melanomas estivales, adiós cualquier resto de haber olido la luz del día. Incluye contrato basura en el que se detallan ampliamente los aspectos de la estancia (ver a este propósito el post anterior).

Fauna autóctona y exóticas plagas
¿Quién dijo que aquí no hay vida salvaje? Los mosquitos tigre constituyen una nueva y exótica especie veraniega por estos lares. Su constitución es parecida a la de los mosquitos normales, sólo que estos son una versión más molesta y dolorosa que además pica también de día. Llegaron desde China, probablemente ocultos en algún cargamento de ropa de baja calidad y juguetes de plástico potencialmente tóxicos. ¿No odiáis más a los chinos, ahora?

Vida nocturna
La noche de Terrassa tiene un ritmo frenético, similar al de una tortuga asmática. Ello no impide a los hosteleros locales cobrar 3 euros por una cerveza, incluso por una San Miguel, llamada a partir de ahora intento-de-cerveza-con-sabor-a-meado. Estos delirios de grandeza se remontan a los principios de un local llamado Faktoría, originalmente un tugurio para porreros y que hoy en día, en un segundo local rediseñado para ello, aspira a convertirse en discoteca oficial del pueblo. Para aquellos que quieran disfrutar de una cerveza sin que se les quede cara de gilipollas al pagar, recomiendo encarecidamente los parques locales o, en su defecto, el comedor de casa.

Consideraciones generales
Es importante asumir que esto sólo dura un mes. Que pronto llegará septiembre y la vida volverá a la normalidad. Los medios de comunicación lo llaman síndrome postvacacional. Yo, que me iré una semana de vacaciones en septiembre, preferiré llamarlo VENGANZA.

18 agosto, 2008

Trabajo basura

Sean bienvenidos al mundo del trabajo basura. Relájense y no se preocupen por esa extraña sensación, es normal que al principio resulte algo extraño, se irán acostumbrando paulatinamente. Permítanmé contarles nuestro funcionamiento. En primer lugar, sí, estas son nuestras oficinas. No se dejen engañar por nuestro logo resplandeciente, para realizar nuestra tarea nos basta con este local repleto de sillas sacadas de un contenedor y fluorescentes baratos. Sí, baje por aquí, al sótano. No se soprenda, también tenemos nuestra parte poética: mire este lugar, es una ajustadísima metáfora de lo que va ser el contrato que se dispone usted a firmar, algo barato, efímero y rentable. Sí, por supuesto, la rubia preadolescente que le habla como si fuera idiota forma parte de la plantilla. En la línea: barata, efímera y rentable. Por supuesto, ahora mismo le explico nuestro funcionamiento. Verá, muchas empresas necesitan personal y nosotros se lo proporcionamos, llevándonos a cambio una pequeña comisión por los servicios prestados. ¿Qué servicios? Pues éste, el de encontrarlo a usted, hacerle firmar un contrato con nosotros y, paralelamente, nosotros firmar un contrato con la empresa. Nos encargamos personalmente que su sueldo sea el mínimo interprofesional, incluso menos, si el inspector de trabajo lo permite. La empresa contratante nos paga una cantidad que no puedo especificarle, en la que va incluido su sueldo y nuestra comisión. No, su convenio no va regido por lo que hayan firmado los trabajadores de la empresa contratante, va regido por nuestro convenio. Sí, es probable que su sueldo sea ligeramente inferior al de los trabajadores de la empresa. De hecho, legalmente usted trabaja para nosotros, no para ellos. Firme aquí. Las horas extras se cobran a razón de seis euros la hora. ¡Por supuesto que estamos dentro de la legalidad! No necesitamos saltárnosla para sacar una rentabilidad suficiente de su trabajo. De cualquier manera, arreglamos esos flecos pendientes cuando recibimos la visita del inspector de trabajo. Comprenderá que nadie es perfecto y siempre quedan cosas por mejorar. ¿Una estafa? Oiga, estamos en un país libre, usted quiere trabajo y yo se lo doy. ¿Enriquecerme a base de su trabajo? ¡Esta empresa crea progreso y ofrece servicios que las empresas demandan! ¡Oiga yo no soy ningún buitre! Me da igual lo que piense, hay otros diez aspirantes más para su puesto de trabajo, si no le interesa puede marcharse por dónde ha venido. Tenemos candidatos de sobra...

Yo sí firmé el contrato. Y aquí ando, con la extraña sensación de estar perdiendo dinero en vez de ganarlo...

(Imágenes: El Roto y Forges, en El País)

11 agosto, 2008

Siempre hay cosas peores que quedarse en la ciudad...

(Imagen: Forges, de El País)

Greguerías II


"Pensamiento consolador: el gusano también morirá".

"La muerte es hereditaria".

"Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar".

"El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos".

"Hay cielos sucios en que parecen haberse limpiado los pinceles de todos los acuarelistas del mundo".

"Las gaviotas nacieron de los pañuelos que dicen ¡adiós! en los puertos".

"Al mar le gusta la impunidad y por eso borra toda huella en la playa".

"Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo".

"A las gentes les gusta recibir una invitación para días próximos porque así parece que tienen ya un derecho adquirido sobre el porvenir".

"El mar sólo ve viajar: él no ha viajado nunca".


(Imágenes: la segunda imagen pertenece a David Vela)

08 agosto, 2008

Greguerías

Teniendo en cuenta el nivel de las últimas entradas que he escrito, he decidido recurrir a literatura ajena para subir un poco la ya de por sí baja calidad de este blog. Las llamadas greguerías son un género breve, una mezcla entre el aforismo y la poesía, a caballo entre la filosofía y el humor. Desde la Crítica se han rastreado sus orígenes, aunque se considera que, al menos el nombre, lo inventó Ramón Gómez de la Serna. Se puede decir que son muy pocos los escritores de los que puede decirse que inventaron un género literario nuevo. Fue el propio Gómez de la Serna quien dio la siguiente definición: humorismo + metáfora = greguería. Si dicen que un cuento debe ser una flecha que vaya directa a la diana, la greguería podría tomarse como la punta de esa flecha. Aquí os dejo unos cuantos ejemplos...

"Si vais a la felicidad llevad sombrilla."

"Genio: el que vive de nada y no se muere."

"Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte."

"El otro lado del río siempre estará triste de no estar de este lado."

"Esa pena es de lo más insubsanable del mundo y no se arregla ni con un puente."

"El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero."

"Hay pensamientos pacificadores, como éste: "El sexo daría interes a un peñasco.""

"La luna es un banco de metáforas arruinado."

"El poeta miraba tanto al cielo que le salió una nube en un ojo."

"La mosca se posa sobre lo escrito, lo lee y se va como despreciando lo que ha leído. ¡Es el más exigente crítico literario!"


"Entre los carriles de la vía del tren crecen las flores suicidas."

"Un tren de mercancías que pasa es el etc. etc. etc. etc. etc. en movimiento."

"Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla."

"Tocaba las llaves que llevaba en el bolsillo para llegar más pronto a su casa."

"Hágase una foto y si sale es que existe."

"Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia."

"Cuando asomados a la ventanilla echa a andar el tren robamos adioses que no eran para nosotros."

(Imágenes: Sheila Smart la primera, y Oscar Villán, Portada de la colección De la cuna a la luna, Kalandraka Ed., 2005)

07 agosto, 2008

Veraneo en la ciudad

Deslizábanse después de este día, con lentitud tediosa, los del mes de agosto, el mes en que Madrid no es Madrid, sino una sartén solitaria.
(Galdós, La de Bringas)

Nueve de la mañana. En un atentando contra mi biorritmo nocturno, llevo despierta dos horas. Lo que se hace por dinero. El día se perfila de un gris plomizo tras el cristal, y esta vez no se trata de una metáfora. Parece que la climatología se ha puesto de mi parte y se prepara una de esas tormentas de verano que inundan pueblos sobreconstruidos por la avaricia del ladrillo. Construir en sobre torrentes naturales tiene sus problemas, ciertamente. Me consuela pensar que los señores del cemento están cayendo como moscas. Creo que a toda España le consuela. Estupendo un artículo de Almudena Grandes al respecto, en un dominical de El País de hace unas semanas que no he logrado encontrar en la hemeroteca digital.
Bostezo. Miro por la ventana. Atiendo al telefóno. Procuro no mirar el reloj y calcular las horas que me quedan, pero es inevitable. Repaso mentalmente el trabajo que tengo que hacer en casa, del cual acabo siempre haciendo sólo la mitad. No puede decirse que me esté aburriendo este verano. Hay que preparar lo de Galdós -estupenda La de Bringas y, de momento, muy interesante la bibliografía que nos recomendó Montse- y tengo que hacer los "deberes" que me mandó Meri, la coordinadora del Máster que haré el año que viene. Deberes que, al igual que lo de Galdós, se hacen con mucho gusto. Y por si decidiera que me sobran horas de sueño, prefiero no pensar en el número de palabras que me quedan del maldito CORPES, un proyecto de la Real Academia para el que, vía convenio con la Autónoma, trabajo desde mi casa. Otro día me dedico a contar en que consiste.
Media hora para irme a desayunar. Mierda. Ha salido el sol.