02 noviembre, 2008

El filólogo y las nuevas tecnologías

Estreno cabecera provisional diseñada con todo el cariño del mundo por alguien que, a diferencia mía, sí domina el photoshop. Ésa es, precisamente, una de las leyes no escritas de la Filología: tu conocimiento de El Quijote será inversamente proporcional a tus conocimientos informáticos. Creo que tiene que ver con una maldición que lanzó Cervantes antes de morir, harto de que todo lo conociera por la mierda esa de novela que había escrito y que nadie lo apreciase por sus poemas o sus obras de teatro, que eran los géneros considerados de la alta cultura en el siglo XVI. Esta frase que acabo de escribir demuestra por qué yo jamás sabré manejar el photoshop. Sin embargo, la maldición no dice nada sobre explotar a gente que sí hacer cosas con ordenadores. Mil gracias.
Y como todo en esta vida es cosa de relatividades, en la Facultad de Letras me siento como Bill Gates al compararme a cualquier filólogo mayor de treinta y cinco años. Lo grave es si ese filólogo, incapaz de encender un PC y el cañón correspondiente, pretende endosarte una conferencia titulada "De la Galaxia Gutenberg a la Galaxia Internet". De hecho hicieron falta seis filólogos (uno de ellos secretario de departamento, otro era ex-rector y el otro ex-coordinador de titulación) para lograr poner en marcha el ordenador, darle al on del cañón y abrir el buscador de Internet. Vengo notando, desde hace ya tiempo, que a ciertos catedráticos les gusta teorizar sobre las nuevas tecnologías, en plan me atrevo con todo y decido explicar cómo la revolución tecnológica ha afectado a nuestras vidas. El problema es que esos señores no saben ni darle al play en un vídeo VHS (juro que eso lo he vivido en clase). Hablan del libro electrónico como si alguna vez hubieran usado uno y creen que la mula es el caballo raro aquél que el abuelo tenía en el pueblo. El resultado es una visión parecida a la de aquellos antropólogos aventureros de principios del siglo XX que se iban a describir los comportamientos sociales de la tribu perdida de turno sin tener maldita idea de nada que se alejara de las formas de vida occidentales. El resultado era un discurso extraño que mezclaba curiosidad, miedo y escándalo y que, finalmente, apenas servía de dato pintoresco para el académico provinciano de turno.
Al fin y al cabo, la imposibilidad del filólogo para teorizar sobre estas cuestiones es que no puede comportarse como tal si pretende sacar algo en claro. Teorizar sobre Internet y la literatura supone entender la literatura de otra manera (Meri dixit, yo suscribo). De esta manera, si al final resulta que la literatura era otra cosa, a la Filología le quedarían cuatro días de vida. Y, por aquello de la nostalgia, le pueden dejar el nombre, aunque sería una cosa muy diferente. Y eso, en un país con un tradición de lectura fosilizada en el siglo XIX sienta muy mal. Y en eso andamos...

(Imagen: Juan Freire, http://nomada.blogs.com/jfreire/)

5 comentarios:

Yo dijo...

Resulta muy curioso, cuanto más sumergido se encuentra uno en el mundo de las letras, más se aleja de las ciencias (y viceversa).

Guía de bolsillo de la ciencia moderna:
- Si es verde o repta, es Biología.
- Si huele mal, es Química.
- Si no funciona, es Física.
- Si no se entiende es Matemáticas.
- Si no tiene sentido, es de Letras.

Lotes de Navidad dijo...

Yo me sigo preguntando si por fin inventarán un nuevo soporte que sustituya al libro, y de momento creo que no hay ninguno que haya alcanzado la mínima popularidad. Ni ebook ni leches.

Alba dijo...

Aitor, los binomios, también el de "ciencas vs letras" no dejan de ser construcciones (te he hablado demasiado de eso).
En cuanto a los soportes electrónicos, yo también soy bastante escéptica respecto a su difusión, aunque tampoco creo que supusiera la muerte de la literatura, precisamente. Me cargan los apocalípticos.

Lotes de Navidad dijo...

alba, estoy de acuerdo contigo. Un cambio de formato no implica un cambio en el concepto. A veces hay que cambiar todo para que todo siga igual...
Por cierto, ¿qué os parece Bubok?

Alba dijo...

Ls verdad es que no lo he probado. Al fin y al cabo sigo siendo de letras...