18 agosto, 2008

Trabajo basura

Sean bienvenidos al mundo del trabajo basura. Relájense y no se preocupen por esa extraña sensación, es normal que al principio resulte algo extraño, se irán acostumbrando paulatinamente. Permítanmé contarles nuestro funcionamiento. En primer lugar, sí, estas son nuestras oficinas. No se dejen engañar por nuestro logo resplandeciente, para realizar nuestra tarea nos basta con este local repleto de sillas sacadas de un contenedor y fluorescentes baratos. Sí, baje por aquí, al sótano. No se soprenda, también tenemos nuestra parte poética: mire este lugar, es una ajustadísima metáfora de lo que va ser el contrato que se dispone usted a firmar, algo barato, efímero y rentable. Sí, por supuesto, la rubia preadolescente que le habla como si fuera idiota forma parte de la plantilla. En la línea: barata, efímera y rentable. Por supuesto, ahora mismo le explico nuestro funcionamiento. Verá, muchas empresas necesitan personal y nosotros se lo proporcionamos, llevándonos a cambio una pequeña comisión por los servicios prestados. ¿Qué servicios? Pues éste, el de encontrarlo a usted, hacerle firmar un contrato con nosotros y, paralelamente, nosotros firmar un contrato con la empresa. Nos encargamos personalmente que su sueldo sea el mínimo interprofesional, incluso menos, si el inspector de trabajo lo permite. La empresa contratante nos paga una cantidad que no puedo especificarle, en la que va incluido su sueldo y nuestra comisión. No, su convenio no va regido por lo que hayan firmado los trabajadores de la empresa contratante, va regido por nuestro convenio. Sí, es probable que su sueldo sea ligeramente inferior al de los trabajadores de la empresa. De hecho, legalmente usted trabaja para nosotros, no para ellos. Firme aquí. Las horas extras se cobran a razón de seis euros la hora. ¡Por supuesto que estamos dentro de la legalidad! No necesitamos saltárnosla para sacar una rentabilidad suficiente de su trabajo. De cualquier manera, arreglamos esos flecos pendientes cuando recibimos la visita del inspector de trabajo. Comprenderá que nadie es perfecto y siempre quedan cosas por mejorar. ¿Una estafa? Oiga, estamos en un país libre, usted quiere trabajo y yo se lo doy. ¿Enriquecerme a base de su trabajo? ¡Esta empresa crea progreso y ofrece servicios que las empresas demandan! ¡Oiga yo no soy ningún buitre! Me da igual lo que piense, hay otros diez aspirantes más para su puesto de trabajo, si no le interesa puede marcharse por dónde ha venido. Tenemos candidatos de sobra...

Yo sí firmé el contrato. Y aquí ando, con la extraña sensación de estar perdiendo dinero en vez de ganarlo...

(Imágenes: El Roto y Forges, en El País)

1 comentario:

Juan Luis dijo...

Hola.

Muchas veces he trabajado con esa sensación de estar perdiendo dinero y, lo que es peor, tiempo.

Saludos.