25 septiembre, 2007

Discurso de graduación

Después de años de infatigable (y eso que yo me fatigo muy rápido) trabajo universitario, llega, por fin, ese momento que imaginaba de pequeña cuando mi madre me llevaba de la mano al colegio amenazándome con un trabajo de basurera si no estudiaba. Un saludo para el gremio de la limpieza urbana. Finalmente, la semana que viene empiezo mi último año de carrera.
Ilusión más bien poca, eso sí, puesto que no tengo ningunas ganas de volver a meterme cada día en el tren ni de recorrer de nuevo esos pasillos grises de edificios tardofranquistas que conforman la Universidad Autónoma de Barcelona. Sobre todo, después de haber pasado un año yendo andando a estudiar a un edificio neoclásico del siglo XVIII en Salamanca.
Sin embargo, el verano (aunque haya sido más bien desastroso como éste) permite acumular fuerzas para despegar otra vez: dos tardes haciendo números para calcular los créditos que me quedan, otras dos tardes intentando cuadrar horarios que este año parecen haber sido diseñados por una mente sádica y retorcida y una semana montando planes B por si se acaban las plazas en cualquier asignatura del plan A, cosa que, como me temía, ha ocurrido. Así que, ahora mismo, a menos de veinticuatro horas de mi fecha de matrícula, todavía no tengo horario definitivo. El problema es que este año no puedo permitirme el lujo de dejar lo que no me cuadre para el año siguiente. Mi felicidad presente se sustenta únicamente en no estar aquí en el futuro.
De este modo, ya que en mi universidad no hay ceremonia de graduación (es que somos muy modernos y progresistas), aprovecho este blog para pronunciar mi discurso de agradecimiento de fin de carrera:

Gracias a los catedráticos de literatura por seguir sin saludarme por los pasillos después de cuatro años allí.
Gracias al Instituto de Ciencias de la Educación por quedarse sin horarios decentes para el CAP.
Gracias a los cruzados contra el tabaco por jodernos el fumar en el bar y joder a la quiosquera por venderlo.
Gracias a los Ferrocarriles Catalanes por hacerme perder tiempo y dinero para ir a clase cada día (y un saludo especial a sus amables revisores).
Gracias a los miembros de la Asamblea de la Facultad de Letras por montar asambleas inútiles cada dos por tres para poder parar las clases (¡eso sí que lo eché de menos en Salamanca!).
Gracias a la mente preclara que decidió construir un edificio en la explanada de césped delante de la Facultad, jodiéndonos la única gracia que tenía el lugar.
Gracias a los inútiles que decidieron quitar las máquinas de café del pasillo del bar. ¡Ahora ya puedo hacer más colas!
Y sobre todo, gracias a Gestión Académica por putearme profundamente, ahora y siempre.

22 septiembre, 2007

Los chicos de hispánicas

(Gracias a Regina y a Gema por confeccionar este retrato una tarde de cañas en Salamanca. Y sí, claro que hay excepciones, o eso espero...)


El chico estudiante de Filología Hispánica siempre ha sido un tipo peculiar. Después de refrendar una serie de hechos que yo creía que ocurrían sólo en mi universidad y que resultaron ser un fenómeno nacional, confeccionamos el decálogo del estudiante varón de hispánicas. Ya sé que en su conjunto resulta exagerado pero todos mis compañeros de carrera poseen, como mínimo, dos de estas diez cualidades:

1. El chico de hispánicas es escritor, aunque no escriba nada. Preferentemente poeta, tiene ya en segundo de carrera un par de volúmenes escritos cuajados de sonetos y guardados en un cajón.

2. El chico de hispánicas es autodidacta. Él prefiere instruirse en casa o en una biblioteca. Lo de ir a clase es para mentes menos privilegiadas que la suya.

3. Como consecuencia del punto anterior, el chico de hispánicas no suspende nunca, sino que "se ocupa de otros proyectos".

4. A pesar de no aparecer por clase, paradógicamente sí se le suele ver en los despachos del profesorado, habitualmente armado con sus poemas.

5. Aunque se presentará a sí mismo (sobre todo ante el género femenino) como un chico tímido y atormentado, no dudará en plantear en clase las preguntas más estúpidas posibles. Si con ello no consigue ganar el favor del docente de turno entonces recurrirá al punto anterior.

6. El chico de hispánicas tipo A se hartará de ligar durante los años de carrera.

7. El chico de hispánicas tipo B se hartará de hacerse pajas durante los años de carrera.

8. El chico de hispánicas (ambos tipos) nunca podrá asumir bien la negativa de una chica, elevándose ésta de forma automática a la categoría poética de "musa imposible".

9. Cuando hay una pelea, el chico de hispánicas desaparece misteriosamente.

10. El chico de hispánicas es, en definitiva, una criatura extremadamente sensible e incomprendida por el resto de mortales.

14 septiembre, 2007

Libros, libros y más libros

Brutalmente poseída por el síndrome de septiembre, aunque no me ha dado por coleccionar dedales ni casas de muñecas por entregas, me he lanzado a la ardua tarea de intentar volver a tener mis libros en la misma habitación en la que me duermo. La mudanza a Salamanca de hace un año provocó un mi casa un caos bibliográfico al que hasta hoy no me había enfrentado todavía. Cuando regresé llegamos a la conclusión familiar de que había que poner estanerías en mi nueva habitación porque, sencillamente, los libros no cabían en casa. Colocado el nuevo espacio, he tenido no sólo que trasladar los libros sino también que hacer limpieza de los que ya habían. Obras repetidas en distintas ediciones, libros de la adolescente que era no hace tantos años, enciclopedias a las que la Wikipedia ha relegado al olvido, manuales de autoayuda inútiles y autores que deberían avergonzarse de los árboles talados para publicar sus libros (esta vez seré políticamente correcta y no daré nombres). Después de un par de días agotadores apenas he logrado un poco más de espacio y una caja llena de libros infantiles con los que no sé qué hacer. Hasta hoy yo había sido una de esas personas que apreciaba el libro como un objeto simbólico al que se le debía respetar, venerar y quitar el polvo. Ahora empiezo a entender por qué Carvalho alimentaba la chimenea de su casa con libros o por qué tantos autores acaban reflexionando en algún momento de sus vidas sobre la posiblidad de quemar su biblioteca. Yo, desde luego, he visualizado ya una enorme hoguera en mi patio y he llegado a ver la columna de humo que subía piso arriba, acordándome de una frase de la estupenda película de Adolfo Aristarain, Lugares comunes, en el que un personaje se pregunta, ante un montón de cajas llenas de libros, cómo podían existir "tantas palabras para un mismo desconcierto".

13 septiembre, 2007

Citas célebres de la Filología (II)

"La gran prueba para filiar manuscritos y exámenes es el error común" (Bienvenido Morros, UAB)

"Los de ciencias los más guapos y los más listos y los de letras los más feos y los más pobres" (Bienvenido Morros, UAB)

"Si te tiras por la ventana no saltes por ahí, que el suelo sólo está a cuarenta cms., mejor súbete al tercer piso." (Dolors Poch, UAB)

"Y en el final de la La Celestina aparecen los sesos por el suelo, como buena tragedia que se precie" (Alberto Blecua, UAB)

"Los anglosojanes sí saben hacer manuales y no como los latinos, que se enrollan lo increíble y para encontrar el concepto de morfema hay que irse a la página dos mil dos cientos." (Mª Lluïsa Hernanz, UAB).

"Me quedé colgada en una frase hace siete minutos" (Lina Rodríguez, USAL)

"Los filológos somos rescatadores de cadáveres" (Lina Rodríguez, USAL)

"Os traigo un poeta porno y no me voy sin leéroslo" (Lina Rodríguez, USAL)

"En cierto sentido los indoeropeos somos nosotros pero en otro sentido los indoeropeos están muertos y enterrados" (Mª Lluïsa Hernanz, UAB)

"¿A quién le podéis entregar un ejercicio sobre los beatniks y las drogas? ¡A mí!" (Pau Pitarch, UAB)

"No digáis cosas en voz baja, porque entonces me creo que oigo voces y si algún día dicen 'mátalos a todos' tendríamos un problema." (Pau Pitarch, UAB)

"Juan del Enzina no es mejor que Sabina." (Lina Rodríguez, USAL)

"Es opcional que me lo entreguéis pero también es opcional que yo me lo lea." ((Lina Rodríguez, USAL)

"La fonética es una de las disciplinas más eróticas." (Dolors Poch, UAB)

"En el momento en nosotras nos dejamos sin depilar y vamos como unas guarras no nos sentimos más fuertes" (Lina Rodríguez, USAL)

"Un ordenador jamás podrá decir las bobadas que se me ocurren a mí" (Lina Rodríguez, USAL)

"Si el cadáver se mueve es que no lo hemos rematado bien" (Mª Lluïsa Hernanz)

"Las letras de Raphael tienen ecos becquerianos" (Fernando Rodríguez de la Flor, USAL)

"Si digo arradio soy una bestia parda" (Alberto Blecua, UAB)

[Para ver y añadir otras frases ir a www.patatabrava.com]

05 septiembre, 2007

Citas célebres de la Filología

Después de cuatro años de carrera una no acumula sólo conocimientos. También quedan todos esos cientos de horas de clase en los que he acabado recogiendo frases absurdas, divertidas o terriblemente freaks los eminentes profesores. A falta de encontrar más agendas de años anteriores, aquí os dejo unas cuantas...

"Si me tengo que oír a mí mismo durante una hora y media me puedo morir." (Alberto Blecua, UAB)

"¿Quién está verdaderamente encantado cuando le presentan a alguien? ¡La mayoría deveces nos da igual!" (Dolor Poch, UAB)

"Suerte que nuestra profesión es muy bonita. Se puede explicar lo que a uno le de la gana" (Alberto Blecua, UAB)

"Si no le abro la cabeza a alguien para ver como funciona la lengua es porque está prohibido" (Dolors Poch, UAB)

"Tened en cuenta que la lengua es como una cebolla" (J.Mª Brucart, UAB) - Respuesta de un alumno: "Sí, porque te hace llorar"

"La gramática no existe. Es algo que está por ahí, vacío" (Alberto Blecua, UAB)

"Es verdad que la lengua da impulsos irreprimibles" (J. Mª Brucart UAB)

"Este ejercicio no es obligatorio. Es sólo para los repelentes." (J. Mª Brucart UAB)

(MÁS FRASES EN UN FUTURO, que he quedado y llego tarde....)