22 noviembre, 2007

Que baje un pedagogo y lo vea


Dedicado a los compañeros de fatigas del CAP.

Que el mundo de la educación está mal es un tópico repetido, manido y para el cual todo el mundo tiene una solución. A pesar de ello, el mundo de la educación sigue estando mal. Sin ánimo de hacer perversas asocionaciones, siguiendo la línea de hipótesis aleatorias y divertidas de los simpáticos seguidores del Espagueti Volador, me atreveré a decir que, sospechosamente, el mundo de la educación a ido a peor a medida que aumentaba el número de expertos en didáctica, pedagogos, y apóstoles varios de las ciencias de la educación. Sí, señores. Ésos que redactaron la LOGSE. Los que han redactado la LOE. Exactamente los mismos que han prohibido poner ceros en las notas de los adolescentes para que no se traumaticen, haciendo verdad la leyenda de que poner el nombre en un examen te da un punto. Curiosamente, también son aquellos que llevan años sin pisar las aulas, en sus maravillosos despachos universitarios, con sus grandes libros, sus sesudas investigaciones y una batería de soluciones que salvarán a los adolescentes patrios de cualquier fracaso escolar. Todavía estoy esperando a que alguien me explique porque un señor que ha estudiado una carrera que se llama Pedagogía y que no ha dado en su vida una clase de lengua, historia o matemáticas tiene autoridad para establecer como hay que dar una clase de lengua, historia y matemáticas. "¡El aula es un espacio de vida! ¡Hay que motivar a los alumnos!" - claman a coro mientras yo me pregunto cuáles deben ser las drogas que les motivan a ellos para entregar su vida a tan noble causa.
Y, a pesar de ellos, ahí está el mundo de la educación...

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