12 agosto, 2007

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar, "Historias de cronopios y famas"


Creo que todo el mundo acaba colocando tarde o temprano este texto en blogs, foros o álbumes de fotos. La culpa la tuvo ese anuncio de coche en el que empleaban la voz tan particular de Cortázar (que no se engañen los que piensen que tenía acento francés, es que no podía pronuciar las erres). Yo ya conocía este texto porque es uno de los primeros que te enseñan en cualquier Filología. Coincidió también con que un amigo pasó una época de furor por Cortázar (David, llegaste a hacerte monotemático, veías magas por todas partes) que me tocó vivir de cerca. Nunca he visto dibujar tantas rayuelas en tantos lugares con tanta frecuencia.
La cuestión es que es un texto y un autor al cual les tengo mucho cariño y que tenía que caer en algún momento por aquí. Al fin y al cabo, un blog es más divertido si dejas escribir a los que sí saben hacerlo.



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